Amenazados por la cultura urbana

Es increíble cómo actualmente viven más personas en las ciudades que en cualquier otra época de la historia, me asombro cada vez que lo recuerdo, he vivido en una de ellas por veintisiete años de mi vida y es impresionante cómo ha sido el cambio.

He crecido entre juegos en el barrio, parques llenos de niños, conciertos, tendencias extrañas extraídas de programas musicales, entre otros, que fueron parte de mi vida y estoy realmente convencida de que si no fuera porque Jesús me atrajo hacia Él, mi vida sería completamente otra. La ciudad puede ser muy dura y está llena de desafíos y, como cristianos, necesitamos estar alertas y permanecer firmes como dice Pablo en su Carta a los Corintios.

Si algo que he podido rescatar en medio de este camino es que el éxito se define por la obediencia, no por la popularidad. En las ciudades cada vez es más fácil dejarse llevar por una definición de “éxito” dramaticamente opuesta al evangelio y es con obediencia que podremos hacernos responsables del llamado de nuestro Señor.

Las hojas de esta edición no pueden contener todo lo que son las misiones urbanas, pero espero que cada una de ellas pueda ser una pequeña chispa que te permita ahondar más en tu ciudad y en el evangelio, pues ambos están amenazados por esta generación urbana actual.

Que la verdad de Jesús prevalezca sobre nuestras verdades, que cada día estemos conscientes que quien hace el cambio es nuestro Dios, no nuestros talentos y que recordemos que hoy es el tiempo para compremeternos, construir nuevas iglesias en las ciudades, ser parte de una reforma urbana y es tiempo sobretodo, de morir a uno mismo para producir mucho fruto.

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Revista: 
Misiones Urbanas