¡Qué TODOS los pueblos lo alaben!

Los pueblos indígenas y tribales también necesitan conocer de Cristo, y el campo misionero en la selva tiene muchas cosas por descubrir. Es una aventura que día a día se vive de la mano de Dios.

Las altas temperaturas, las lluvias torrenciales, el difícil acceso para llegar y salir, las enfermedades, los animales salvajes, la falta de necesidades básicas pueden ser algunas palabras que vengan a nuestra mente al pensar en la vida y ministerio en la selva. En parte, es cierto, pero nuestro Dios no lo ha hecho un impedimento para que misioneros lleguen, Su iglesia nazca y misioneros indígenas empiecen a salir a ahí.

La realidad de los pueblos de la selva ha ido cambiando con el pasar de los años y ya no son tan “inalcanzables” como solían ser, cada vez los tenemos más cerca. La mies en la selva todavía es mucha, hay muchos pueblos que siguen viviendo en tinieblas y sin esperanza, y nuestra intención con esta edición no es redireccionar todos los esfuerzos misioneros hacía las pueblos indígenas o tribales de la selva en el mundo, sino brindarte un panorama de lo Dios está haciendo y ha hecho, lo qué todavía falta por hacer, y cómo podemos hacerlo juntos como Iglesia. Por eso, te invito a que te embarques con nosotros en este viaje refrescante a través de lo profundo de selva, escuchando su latido, lleno de experiencias únicas. Nuestra oración es que este esfuerzo misionero te movilice a ser parte de la Gran Comisión, ya sea preparándote para ir a servir al campo, orando por las comunidades y la iglesia indígena, ofrendado para los proyectos que respondan necesidades inmediatas, cuidando a los misioneros que ya están yendo o ya están allá o movilizando a la Iglesia y amigos para que juntos llegamos a la obediencia total del mandato que nuestro Señor nos ha encomendado.

Gino

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Trabajo en la selva