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Sentados a la orilla del río para refrescarse, Felipe y Mohammed se reían como amigos y conversaban acerca de la vida. Hace tres años se conocieron en la puerta del edificio que compartían. Felipe, nuevo en la ciudad, le preguntó a Mohammed si había un mercado por allí. Desde ese momento simpatizaron.
Tenían mucho en común, una familia numerosa y unida; luchas por sobrevivir y ambos provenían de una cultura que imponía una religiosidad casi ciega. Empezaron una amistad y ésta dio fruto espiritual. Muchos, por el parecido, los habían confundido como hermanos, pero ahora sí lo son. Muchísimos no creyentes pueden conocer a nuestro Salvador a través de la calidez latina. La personalidad latina es distintiva, fácilmente reconocible. Hans Ziefle, misionero de SIM quien trabaja en movilización de misioneros desde Chile, dice que los latinos somos alegres, espontáneos y fáciles de motivar. “Son muy sentimentales y sencillos en su forma de ser”. Esto es verdad porque la alegría se refleja en nuestras sonrisas y carcajadas que contagiamos a los demás. Y nuestra espontaneidad la reflejamos al conversar con otras personas.Samuel Escobar, peruano y profesor de misiología, alude que somos un pueblo idealista y con ganas de hacer muchas cosas.“Los misioneros latinos son por lo general extrovertidos, entusiastas y soñadores,” dijo Escobar.Ese entusiasmo lo mostramos en el hecho de que no nos gusta estar quietos, sin hacer nada. Sin embargo, a veces somos poco prácticos. Evelyn Ruiz, ecuatoriana que ha servido como misionera por diez años, agrega que los latinos tenemos un sentido de unidad porque siempre pensamos en los demás: “Quizá algo diferente es el sentido de comunidad y unidad que tenemos los latinos, por lo general no somos individualistas y siempre estamos preocupados por los otros”. Este aspecto es importantísimo, ya que muchos de los latinos que van al campo comparten esta característica con la sociedad a la que llegan y les permite identificarse con ella. Jesús Londoño, Director Ejecutivo de COMIBAN, agregó, “Nuestras raíces son una mezcla de españoles, árabes, etc. Por lo tanto la nueva generación no hace diferencia de razas. Hay un sentido de unidad, de mezcla. No hay fronteras y podemos comunicarnos mejor con la gente del mundo”.Su personalidad se ve plasmada en cada acción y cada relación que los misioneros latinos establecen y además, la influencia. Esto es importante porque pueden cambiar vidas. Cada rasgo aportará al ministerio que Dios les ha encomendado. “Porque como los latinos somos una mezcla racial y cultural nos gusta la idea de atravesar culturas,” dijo Escobar. Esto facilita muchísimo la disposición para el trabajo misionero.“Los misioneros latinos pueden servir, gracias a su personalidad y a sus dones, en evangelismo y trabajos pioneros e incluso lo hacen mejor que los europeos y norteamericanos,” dijo Ziefle. Es decir, nuestro carácter influye muchísimo. En especial, al tener un estilo de vida muy sencillo, podemos ir de un lugar a otro sin mucho problema.Otro de los aspectos que compartimos con muchas sociedades en distintas partes del mundo, es que hemos sido marcados por la violencia. América Latina sufre y ha sufrido muchos abusos. Como dice Londoño:“Hemos vivido siempre en un contexto de violencia que nos hace entender mejor la realidad de otros países”.Ziefle agregó que también entendemos a los oprimidos de distintos países en desarrollo porque los latinos vivimos la misma realidad. “¡Dios ha puesto a los latinos para este momento en la historia de las misiones! Son parte de los enfoques de SIM porque de hecho, ustedes ya personifican muchas de las cualidades que SIM quiere: una vida sacrificial, la facilidad para construir relaciones, etc. Yo creo que los misioneros latinos van a mostrar al mundo algo muy especial,” dijo José, misionero de SIM trabajando en Asia.“Yo crecí en una época en la que hablar de misiones sólo era en referencia a personas del extranjero, altos, blancos y rubios. Entonces, ¿Cómo Dios elegiría a un indígena como yo para que sea un misionero?” agregó Oscar Huárac, misionero peruano.Venciendo Los prejuicios, los misioneros latinos aceptan su llamado y enfrentan los tabúes antiguos. Poco a poco se dan cuenta que Dios tiene un plan hermoso para ellos. ¡Y que hoy es el tiempo! Los “Pero”Sin embargo, el temperamento latino tiene algunas desventajas. Samuel Escobar señala que podemos ser faltos de realismo, pero que a pesar de ello Dios nos utiliza en sus propósitos y tiene un plan muy grande para cada uno. “El lado débil es que pueden ser superficiales en sus relaciones, inconstantes frente a las dificultades y faltos de realismo. Pero conozco muchos a quienes Dios está usando,” dijo Escobar.“Ha sido un largo proceso de aprendizaje. Aún cuando fuimos a la Argentina donde se habla el mismo idioma tuvimos que aprender a tratar a las personas y apreciar sus virtudes sin ceder a la tentación de quejarnos de sus defectos,” dijo Escobar. Esto es muy importante porque a veces pensamos que nuestro punto de vista es el mejor y es el único, pero al concebir semejante idea debemos acordarnos que esto podría bloquear el trabajo misionero. |