¿Cuál es el problema?, sólo está volviendo a casa

Foto de Daria Obymaha: https://www.pexels.com/es-es/foto/fotografia-de-enfoque-superficial-de-mujer-junto-a-la-valla-1684915/

Tal vez te estés preguntando, ¿por qué un misionero puede sentirse tan afectado por tan sólo volver a su país de origen? Con frecuencia, la iglesia no conoce muy bien el tema de readaptación y debe capacitarse para poder comprender mejor lo que sus misioneros viven.Neil Pirolo, misionero de OM, escribió un libro llamado “Sirviendo al enviar Obreros” que nos ayuda a entender un poco más a fondo sobre los desafíos que enfrentan.Físico: Los cambios climáticos, los cambios de horario, etc.Profesional: El regresar y volver a un trabajo donde hay una supervisión más cercana puede hacerlos sentir aburridos y que no tiene mucha trascendencia lo que hacen.Material y económico: El misionero puede sentirse abrumado ante los gastos que se hacen en su propio país mientras él sufría con el levantamiento de su sustento en el campo.Cultural: Un misionero puede haberse acostumbrado a un estilo de vida más tranquilo, relajado, con énfasis en las relaciones y en las personas, por eso, al regresar a su país puede sentirse irritado ante la rapidez, el poco tiempo para compartir y los valores distintos.Social: El misionero puede sentirse reemplazado ya que el tiempo que pasó fuera hizo que sus amistades continúen con otros amigos. Si la iglesia es muy grande y el misionero no tuvo mucha comunicación con ella, sus relaciones al regresar pueden ser despersonalizadas y hacerle sentir muy herido.Idioma: Algunos misioneros han aprendido otro idioma y sienten tensión por haber olvidado palabras, no entender los modismos o jergas de moda o al expresarse con frases fuera de lugar.Nacional y política: Su misionero puede haber estado en otros países donde la política ha sido diferente, las atracciones turísticas mucho más hermosas, etc. Al comparar la realidad de su país con la del otro lado del mundo, puede sentirse más a gusto con la realidad del país extranjero y esto puede causar tensión, tanto en él como en las personas que lo escuchan.Educación: Algunos hijos de misioneros han estudiado en casa o en escuelas apartadas de los padres, cuando regresan sienten el choque de ir a un sistema educacional totalmente diferente.Espiritual: Cuando el misionero estuvo lejos se enfocó en la salvación y el discipulado. Ha renunciado a muchas cosas para ocuparse en ganar vidas para Cristo. Al llegar a su país se siente confundido, enfrentando sentimientos de culpa, enojo y condenación. Se siente mal por las muchas almas que ha dejado lejos, como también luchando con la cultura, con la comodidad en su país, etc.

Yendo a “casa”

Después de haber vivido y servido en otra cultura, tu regreso a casa debe ser alegre, pero como con cualquier transición, lo mejor es estar preparado para ello Incluso en más maneras de las que tú puedas reconocer, habrás cambiado durante este tiempo de servicio. Mientras tanto, tu cultura de origen no parecerá haber cambiado mucho y tu gente esperará que seas la misma persona. Si ha pasado mucho tiempo desde que has estado en casa, todo puede parecer diferente: edificios donde antes había una casa pequeña, tu restaurante favorito cerrado y ahora hay un centro comercial allí, el edificio de tu iglesia ahora tiene dos pisos más, etc.

A la mayoría de las personas esto les resulta mucho más estresante que servir en sus países de trabajo (campo misionero) y desean estar de vuelta en sus países de trabajo (campo misionero), donde se puede sentir más como en casa ahora.

Por supuesto, es difícil para la gente en tu país de origen entender cómo es que tu hogar se puede encontrar en algún otro lugar. Como resultado, ellos no pueden ofrecer mucho apoyo. Se pueden sentir rechazados, y podrías sentirte marginado de tus amigos y familiares que simplemente no pueden entender por qué quieres dejarlos de nuevo.