Espacios que ofrecen oportunidades y bendición
Los libros sobre las ciudades muchas veces han tenido una idea equívoca y las han representado incorrectamente.
Gran parte de la literatura cristiana sobre las ciudades se ha centrado básicamente en los aspectos más problemáticos (la delincuencia, los indigentes, etc.).
Con o sin intención, las ciudades se han retratado como lugares problemáticos y no como espacios que ofrecen oportunidades y bendiciones.
La realidad es mayor y más bella de lo que típicamente ha mostrado el retrato evangélico, ya que la ciudad es un lugar maravilloso, dinámico, estimulante y saludable para que la gente viva, trabaje y marque una diferencia. Hay encuentros que tienen lugar en las ciudades y que no se dan en ninguna otra parte.
Las ciudades no son sitios en los que exista una homogeneidad.
No hay nada que permanezca igual en ellas. Se da un movimiento constante. Aunque también pueda conllevar la formación de ídolos y el orgullo cultural, la ciudad siempre ha sido una pieza clave en los planes de Dios con su pueblo.
Dado que la primera referencia de la Biblia a una ciudad fue la ciudad construida por Caín el fugitivo (Génesis 4:17), tendemos a pensar que las ciudades son una consecuencia desafortunada de la caída. Pero la Biblia nos enseña que la ciudad es una idea, invención e intención de Dios. La ciudad se establece como una de nuestras mayores esperanzas para renovar nuestro mundo imperfecto.
Extracto del libro Por qué las ciudades son importantes: Para Dios, la cultura y las iglesias de Stephen T. Um y Justin Buzzard
¿Buscas dónde Dios te puede usar?
Con frecuencia, escucho: quiero servir a Dios de cualquier manera y en dónde Él quiera.
Tengo varias respuestas a este comentario.Muchas veces lo veo como que no están buscando la guía de Dios, sino que están esperando un relámpago del cielo que les diga qué hacer. Hay pasos que tomar, investigar opciones, y sobretodo, orar.A veces los jóvenes dicen este comentario como una red de pesca, porque están buscando cualquier puerta o vía para ir al campo.
Están orando, pero no con propósito.Considera tus habilidades y experiencias ministeriales. Dios quiere usar mucho de lo que ya tienes. Hay que ser creativo, porque nuestro Dios es creativo. Puede ser que él te quiere usar con tu profesión, o con la experiencia que tienes de tu carrera o aún, tu pasatiempo.Dile a Dios lo que sientes en tu corazón y escúchalo. Pregunta a tus líderes, padres y amigos
No toda puerta que se abra es para ti, puede que sea una distracción. Ora por discernimiento. No siempre hay luces verdes, sino de color ámbar, y necesitas avanzar, pero con cuidado.He visto momentos en los que, por desesperación, buscan salir de cualquier manera o motivo. Por ejemplo, una joven con muchas habilidades en negocios consideró ir al campo para cuidar a los hijos de unos misioneros. Solo quería estar en el campo, como si fuera suficiente con solo pisarlo.
Otro comentario que escucho a menudo es: Quiero ir dónde sea lo más difícil.
¡Qué bueno! Pero, aún así, hay muchas opciones. Y no sé si esta sea la manera correcta para discernir tu llamado. Puede mostrar una idea romántica de misiones en vez de un compromiso a largo plazo con un ministerio que no sea tanto ser el centro de atención. Y ojo, la idea de difícil varía en sí.
Un obrero en un país de acceso restringido, a pesar de estar en un país difícil, mantiene su seguridad hasta el punto de que no es tan difícil vivir allí. Está cómodo.
Pero Dios quiere que todos tomemos riesgos en compartir nuestra fe.Donde necesitemos depender de Dios es donde Él nos quiere. Atrás de un escritorio, en un edificio, en un centro comercial, hasta en un pueblo sin acceso al agua, Dios quiere que dependamos de Él y lo sirvamos con el poder que nos da.
Chris, directora de VAMOS