¿Qué son las misiones urbanas?
Por muchos años las misiones urbanas o misiones en ciudades habían sido definidas mayormente como tribus urbanas debido a que culturalmente podíamos observar sub divisiones de grupos o tribus, especialmente jóvenes con características similares, a nivel de tendencias o modas, pero sobre todo expresaban similitud en pensamientos críticos y convicciones.
Actualmente, cuando hablamos de misiones urbanas, debido a los cambios socioculturales, ya no se define el trabajo en función de hacia quién va dirigido, ya que como sociedad hemos sufrido muchos cambios, lo que hace difícil encajar a una generación en una sola definición.
Es por eso que las misiones urbanas se empezaron a definir en función a las necesidades reales y perspectivas actuales de las ciudades, volviéndose mucho más relacional, enfocadas en ser parte de soluciones particulares de cada comunidad, enfocándose más estrategias no solo creativas sino que reflejan una misión mucho más honesta, que siente en carne propia las reales necesidades de su comunidad y por sobretodo una que ha comprendido que no solo son las estrategias o dinámicas para entretener, sino que es una sociedad necesitada del amor de Dios, que no hay tiempo que perder para compartir no sólo las buenas nuevas del hermoso evangelio, sino compartir absolutamente todo lo que tenemos, tiempo, dinero, miedos, muriendo a nosotros mismos, para así poder hacer vivir el evangelio cada día en nuestras comunidades.
Si usted está en una ciudad o una comunidad que está dañada, donde la gente está espiritualmente perdida, permanezca todo el tiempo que pueda.
Ps. Timothy Keller
El don que haya recibido
Todos tenemos algo que hemos recibido de Dios en nuestro ADN.
Talentos, capacidades, dones naturales, algunos se descubren a temprana edad, otros más tarde, pero seguramente ya te diste cuenta de los tuyos. ¡Al menos uno!
Y la verdad es que cuando pones en ejercicio un talento afloran muchos otros relacionados y vamos desarrollando nuestro interior y aún la autoestima.
Dios nos dio a cada uno un don en particular, no es posible copiar el del otro, porque te frustrarás o enfermarás de envidia o celo. Dios los hizo personificados, de tal manera que yo me dediqué a usar los míos.
Si Dios los gobierna, esos dones y talentos edifican a la Iglesia y bendicen a personas, obviamente nosotros somos los primeros en estar bendecidos, también.
Pero cuando esos talentos se usan sin la gracia de Dios, es decir, sin Su aceite, Su gobierno, Su dirección, esos dones se transforman en armas de guerra, porque si los ejercitamos en esta carne aún no crucificada, seguramente lastimará a mucha gente.
¡Y lo hemos visto! Pídele a Dios que Él gobierne esas capacidades que te ha dado, para que Él reciba el fruto por el que te las dio.
Siempre estarás satisfecho de tu aporte a Su Reino en humildad y gratitud.