¿Cómo descubrir el ADN de un equipo?
¿Qué necesitamos para sacar el máximo potencial que hay en el ADN del equipo que reside dentro de un grupo particular de personas? Aquí hay tres rasgos que continuamente debemos animar, examinar y desarrollar para extraer lo mejor que un equipo tiene para ofrecer.
1.Una profunda confianza: Los equipos colaboran
La confianza quizá sea el ingrediente que con más frecuencia se menciona y el máximo común dentro de los grandes equipos ministeriales. Algunas cosas que construyen la confianza:
- Escuchar las ideas de cada persona de manera intencional, concentrada y reflexiva.
- Mantener y cumplir las promesas hechas.
- Lealtad al equipo y miembros.
- Algunas cosas que quiebran la confianza:
- Confrontaciones indirectas
- Retraso de compromisos
- Hablar de manera crítica sobre alguien que no está para responder
2.Ningún elefante: Los equipos son sinceros
Cuando decimos elefante, estamos hablando de una carga o distracción muy pesada. Cuando uno permite que un tema no resuelto entre en el ámbito del equipo, crecerá rápido y comenzará a caminar alrededor y rebotará entre la gente tan pronto como nazca. Algunos elefantes potenciales que aparecen:
- Discusiones incompletas
- Comunicación inadecuada
- Objetivos indefinidos
- Roles que no están definidos
Los líderes hacen dos cosas: Enmarcan problemas y trabajan conflictos. – Robert Cooley
3.Responsabilidad hacia el equipo: Los equipos son comprometidos
Uno de los aspectos de liderazgo que más agotan a muchos pastores es la necesidad de sostener la responsabilidad por cada una de las personas que dependen de ellos.
Valores que marcan la diferencia
Filemón tenía características propias de una personalidad e identidad en Cristo. Al ver a Filemón, hay características que los jóvenes con llamado deben tener:
- Un joven colaborador: No solo en la iglesia local, sino en la familia, hogar, estudios y sociedad (Fil. 1:1). ¿Qué clase de colaboración quiere Jesús? Jóvenes diferentes, llenos de Dios y Su santidad, que amen a los perdidos.
- Un joven con gracia: Pablo siempre tenía presente Filemón (Fil. 1:4). Cuán importante es que la gente nos recuerde por nuestras acciones, buena conducta y que hemos hecho la diferencia en el mundo. ¿Cómo quieres ser recordado?
- Un joven que ama a Dios y a sus compañeros: Pablo dice: Porque oigo (Fil. 1:5). La gente hablaba del amor y la fe que Filemón mostraba, no solo con sus palabras sino con sus hechos. Tus hechos deben reflejar a Cristo, ¿lo hacen?
- Un joven con conocimiento: El conocimiento de Filemón venía directamente de Cristo (Fil.1:6). Nuestras comunidades claman por jóvenes, llenos del conocimiento de todo lo que es bueno y que conozcan a Dios en la intimidad.
Dios está convocando en este tiempo a los ‘Filemones’, jóvenes que muestren el amor de Dios, con una identidad bien definida, ante los demás, ante Dios y ante ellos mismos.
Por Paola Almirón, sirviendo con Especialidades 625, enlace.