¿Cómo orar por los papás de los misioneros?

Los miembros de la familia que se quedan atrás sienten una sensación de pérdida cuando sus seres queridos van al campo extranjero. Algo similar al fallecimiento de un familiar. A menudo, hay sentimientos de gratitud por hijos obedientes a Dios, mezclados con un sentimiento de pérdida cuando se van. Sí, aún aquellos que oraron por misioneros toda su vida y le pidieron a Dios que enviara obreros a la cosecha, sienten el dolor de la separación cuando los suyos son los que van.

Así es como podemos orar por los papás de los misioneros y ellos pueden orar por ellos mismos. Oramos para que ellos: Experimenten el consuelo que el Espíritu Santo promete a aquellos que lo necesitan.

  • Acepten y apoyen el llamado misionero de su hijo o hija.
  • Se den cuenta que su aceptación y apoyo afectará fuertemente la felicidad de su hijo o hija y su efectividad como misionero.
  • Resuelvan cualquier problema con su hijo adulto y se despidan bien.
  • Encuentren gozo en que Dios ha escogido a su hijo o hija para una tarea particular, y que ellos fueron obedientes a Su llamado.
  • Establezcan y mantengan comunicación frecuente con su hijo o hija misionero y su familia.
  • Encuentren un grupo de apoyo que los entienda y aprecie.
  • Sean capaces de hablar honestamente con sus amigos sobre sus sentimientos y lidiar con su duelo en maneras saludables.
  • Tomen la iniciativa y encuentren formas de mantener conexión con sus nietos aún a través de los kilómetros.
  • Consideren buscar otros jóvenes en casa que necesiten amor, ánimo y mentores.

Adaptado del artículo de Gerald y June McNeely en Parents as Partners.

Caminando con la Familia Extendida

Denis y Marcela son una pareja de esposos que sirve en Papúa Guinea. Ellos cuentan la paz que sienten al saber que sus papás forman parte de los grupos que mantiene el Departamento de Cuidado Integral de FEDEMEC, y que están siendo cuidados.

Queremos compartir con ustedes cuán importante es ese apoyo a nuestros padres”, mencionan en un video de testimonio.

Creemos que ellos sufren cuando nosotros tenemos que irnos y despedirnos, y creemos que es muy importante que se les acompañe.

Es una práctica bastante sana y de mucha ayuda, qué bonito es saber que hay alguien velando por nuestras familias, cuidándoles, apoyándoles, entendiendo que no solo somos nosotros los que renuncian, sino que ellos también, es una pérdida bastante grande”.

En el mismo video, sus papás comentan lo que ha significado para ellos formar parte de estos grupos. “Cada vez que salimos de FEDEMEC nos vamos con ese gozo, de haber compartido con otros papás de misioneros, porque nos entendemos, hemos pasado por las mismas situaciones. Es bonito saber que el Señor está haciendo la obra a través de ellos, y también a través de nosotros”, dicen.

Cómo cuidar a quienes no lo entienden

No siempre la familia del misionero es creyente, a veces, pueden encontrarse con personas que siguen otras religiones o incluso que no creen en Dios. ¿Qué se puede hacer en ese caso? ¿Debemos hacerlos a un lado? La respuesta es: ¡Los cuidamos también! Pero se toman en cuenta ciertas consideraciones para buscar los mejores resultados. Como siempre, se tratará también de una oportunidad para impactar sus vidas con la Palabra, pero hay mucho más alrededor.

  • El respeto debe estar presente siempre. Es el principio fundamental.
  • No son creyentes y aunque buscamos compartirles acerca de la verdad de Jesús, el acompañarlos se trata de una oportunidad para amarlos, según el mandamiento de Cristo. Debemos respetar lo que piensan y tomar esto como base para todas las acciones.
  • Cuida la actitud con la que nos acercamos.
  • Es muy común que los cristianos tengan una actitud de superioridad o juicio al entablar conversaciones con personas no creyentes y con otros estilos de vida. No olvidemos que cada familia tiene un trastorno diferente, pero son tan valiosos como cualquier otra persona.
  • Evita tocar temas controversiales
  • Preocupémonos por mostrarles el amor de Jesús, escucharlos, preguntarles cómo están, sacarles una sonrisa. Evitemos tocar temas controversiales, ya que no los ganaremos, sino que marcaremos aún más la distancia.
  • Evangeliza más en acciones que en palabras.
  • Puede que tengan resentimiento hacia Dios o la iglesia por haberse “llevado” a su hijo(a), entonces busquemos acompañarlos, demostrando la intención con acciones y con un interés sincero, porque las personas se dan cuenta cuando no es así.

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