¿La era de la colaboración o del individualismo?

Estamos en una era donde pensar y movernos de manera colectiva nos lleva a lograr grandes resultados. La globalización, el crecimiento del poder de las redes sociales, como también la desigualdad e injusticias alrededor del mundo nos permite ser partícipes de un gran mundo global que al caminar en equipo llegamos más lejos; sin embargo, vivimos a la vez en un mundo en el cual el individualismo se está convirtiendo en un estilo de vida cada vez más practicado por todos, y la Iglesia no está exenta de esto.

“Las personas quieren ser diferentes, distinguirse de los otros, preocuparse solo por sí mismos y por nadie más; estamos frente a una generación que quiere destacar todo el tiempo por sus méritos, por lo que su YO desea lograr”, dijo Gabriela González, venezolana, misionera de la Iglesia Bautista de Maracaibo. Pero lo que debemos tener en cuenta es que no es nuestra culpa en sí, del todo, ya que el avance tecnológico (los celulares, tabletas, y laptops), el activismo y la globalización están moldeando nuestras vidas en determinado patrón.

“Muchos cristianos, incluyendo misioneros, prefieren evitar el trabajo en equipo, aduciendo que son capaces de llevar su labor a cabo sin dificultades y no requieren de ayuda de alguien más”, dijo Fernando Ramírez, panameño, psicólogo cristiano.

 

Como hijos de Dios, puestos en un gran equipo que es la Iglesia, no estamos llamados a velar por nosotros mismos, ni menos a trabajar cual llanero solitario, sino a ser uno para que el mundo crea (Juan 17:21).

“Cuando una persona se comporta de esta manera, principalmente no contribuyen en las tareas de los demás como tampoco permiten que los demás colaboren en sus tareas. Básicamente les importa cumplir con lo que se les asigne sin importar que otros miembros del equipo tengan actividades pendientes.

Para ellos es suficiente estar al día con aquello que se les ha solicitado, no existe trabajo más importante que el de ellos mismos”, dijo Manuel Aguirre, mexicano, líder de campo y movilizador para México a las Naciones.

Existe una diferencia importante entre la dificultad de integrarse a un equipo y el resistirse a hacerlo. Como discípulos de Cristo no debemos dejarnos discipularnos por el mundo, sino buscar formas para usar todo esto para discipular al mundo.

Están creando condiciones para el individualismo

“Ciertamente el mundo ha creado condiciones para el individualismo, tratando de sustituir las relaciones afectivas físicas por relaciones afectivas virtuales. Sin embargo, la necesidad de exponernos unos a otros es parte de nuestro diseño y nada (aunque compita) puede sustituir lo que Dios ha diseñado. El discipulado bíblico es un medio de gracia tanto para el maestro como para el discípulo. Ambos crecen, ambos se relacionan, y eso es parte del plan de Dios”. Otto Sánchez, pastor de la Iglesia Bautista Ozama

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