Los equipos pequeños y el valor de la visión

Foto de Miguel Á. Padriñán: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-rueda-dentada-dorada-sobre-fondo-negro-3785929/

Desarrollar una visión puede ser un trabajo difícil (pero no tiene que serlo). Tomará un poco de reflexión y cuidadosa oración, y probablemente un poco de atención enfocada e interacción con otros en el equipo. ¿Entonces vale la pena? Aquí hay tres razones para seguir adelante e invertir tu tiempo, energía y oración en compartir la visión a tu grupo pequeño.

1. La visión produce inversión y compromiso:

Si el propósito de su pequeño grupo es vago y en su mayoría social, sus miembros ni siquiera sabrán cómo comprometerse e invertir. Cuando identifica las cosas que se desea, todos tienen la oportunidad desde el principio de ser parte, ya sea al comprar o trabajar juntos para lograr esa meta. Desde el principio, todos sabrán que hay más que hacer aquí que comer y conversar.

2. La visión hace que la toma de decisiones sea más objetiva:

Durante la vida de un equipo pequeño, ya sea que se reúna por uno o diez años, tomará cientos de decisiones, algunas más pequeñas y otras más grandes. ¿Agregaremos nuevos miembros? ¿Haremos algo juntos para servir a nuestra comunidad? Una forma de hacer que las preguntas sean más objetivas es crear una cuadrícula para tomar decisiones (por ejemplo, declarar la visión). Si hay cosas específicas que intentas lograr juntos, sabrás mejor cómo responder cualquier número de preguntas con tu grupo. Determinar los objetivos y prioridades responderán muchas de las preguntas que se hagan.

3. La visión moviliza a tu equipo:

Una declaración de visión establecerá expectativas, generará compromiso y aclarará la toma de decisiones, como también movilizará al equipo. “Basa la visión de tu grupo pequeño, sus prioridades y objetivos, en palabras reales de Dios”.

Yo, que estoy preso por causa del Señor, les ruego que vivan como es digno del llamamiento que han recibido, y que sean humildes y mansos, y tolerantes y pacientes unos con otros, en amor. Procuren mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Efesios 4:1-3

Aprendiendo sobre la unión en la naturaleza

Cuando era joven acostumbraba a recorrer las colinas cercanas a nuestra casa en el sur de California. Uno de mis juegos imaginarios favoritos era luchar con las masas de cactus atrincheradas, usaba un palo como si fuera mi sable. Pero, sin importar cuántos golpes le daba, o cuantos pedazos arrancaba, sencillamente no podía acabar con esa planta.

Estaba muy bien diseñada para el ambiente seco y desértico: poseía una capa cerosa protectora para mantener los preciados fluidos dentro, y unas púas muy afiladas para mantener a los predadores fuera. De hecho, era una planta muy resistente.

Los equipos misioneros pueden aprender del cactus. Esta es una realidad, sobretodo, para aquellos que viven en ambientes difícilescon recursos y apoyo limitado, inestabilidad política, pobreza, oposición social. Al igual que el cactus deben encontrar las maneras de volverse resistentes- para mantener la vida del equipo dentro (relaciones) mientras preserva su enfoque en medio de los desafíos de afuera (tareas).

No obstante, la resistencia no es algo automático, ni se obtiene rápidamente. Más bien, según Rick Love, ‘crecemos hasta llegar a ser resistentes a través de las diferentes etapas de la vida del equipo’.

Para un buen cuidado, los equipos deben tener un tiempo especial como grupo, para edificación mutua, además de las reuniones regulares, por lo menos una vez cada dos meses. El objetivo es fortalecer las áreas básicas del equipo:

  • Las relaciones personales: comunicarse entre sí y ver al otro con una nueva perspectiva
  • El trabajo: la discusión y planificación de estrategias para realizar el trabajo
  • El plano espiritual: adorar y orar juntos
  • El carácter distintivo del equipo: considerar cómo se relaciona el equipo y trabaja en conjunto- por ejemplo, cuáles son las expectativas en cuanto a la privacidad y las formas de trabajo.

La formación de un equipo se lleva mejor a cabo si los siguientes factores ocupan el lugar correspondiente: un eje central que es claro y que ha surgido después de un consenso, la participación genuina de todos los miembros; una persona con la habilidad de facilitador, y estar consciente de la presencia del Señor. Tomado de: “The Cactus Kit” por Kelly O’Donnell

Alrededor del mundo, hay una gran urgencia de discípulos de Cristo maduros que se unan a los equipos misioneros para inyectar sabiduría y experiencia, y representar una vida que honre a Cristo en un contexto transcultural.”

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