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El alivio de Moisés: Un equipo

Moisés es el mejor ejemplo presente en la Biblia de cómo liderar y cómo no liderar un equipo. En pocas palabras, si miramos el trayecto de su liderazgo, cuando Dios llamó a Moisés para dirigir, él trató desesperadamente de volverse para atrás. Luego, cuando condujo a la nación de Israel a través del desierto, intentó hacerlo por su cuenta. Pero después de escuchar una muy necesaria lección de su suegro, Jetro, se transformó en un verdadero líder de equipo. El pasaje bíblico más importante en el arte de la delegación, un elemento esencial en la habilidad de la creación de equipos, es Éxodo 18. En este punto de quiebre, Moisés, agobiado por las abrumadoras responsabilidades de guiar a los hijos de Israel fuera de Egipto y hacia la tierra prometida, recibió la visita de Jetro. Después de observar las luchas de Moisés, le ofreció algo de asesoramiento paternal. Y es donde seleccionó y reunió un equipo de jueces. Después de un tiempo vemos que Moisés vuelve a sentirse solo y aislado en sus responsabilidades; sin embargo, Dios tenía un remedio, ya era hora de un nuevo equipo. “El Señor le dijo a Moisés: «Junta a setenta ancianos de Israel, de los que tú sepas que son ancianos y jefes del pueblo, y llévalos hasta la entrada del tabernáculo de reunión. Diles que esperen allí contigo. Yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti y lo pondré en ellos, y ellos sobrellevarán contigo la carga del pueblo. Ya no la llevarás tú solo”. Números 11:16-17

“Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion”.