5 características de una familia en misión

Foto de Andrea Piacquadio: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-nino-sentado-en-el-regazo-de-su-madre-3819539/

Ser una familia en misión se trata de vivir en familia mientras caminamos cerca con Jesús e invitamos a otros a unirse mientras lo seguimos. Las familias en misión comparten varias características básicas:

1. Las comidas tienen más rostros nuevos: A veces recibimos a otras personas de la comunidad, a los artistas con los que trabaja mi esposo u otros niños del vecindario que se meten a nuestra casa después de jugar.

2. Es parte de la comunidad: En la medida de lo posible, decimos “sí” a los conciertos y fiestas de cumpleaños, la vigilancia del vecindario y la limpieza de la basura e incluso intercambiamos herramientas y trabajos de jardinería.

3. Es una iglesia pequeña, sin importar en dónde esté: No es que abrimos una nueva iglesia o predicamos en el parque. Más bien, hacemos lo que la Iglesia practicaba en Hechos: partir el pan, compartir todo tipo de cosas, orar juntos y servir a los marginados y oprimidos.

4. Tiene una misión definida: Todo empezó con nuestra declaración de misión familiar. Pasamos una semana discutiendo sobre nuestros sueños, valor, el tipo de vida que queremos como familia y a partir de ahí, cultivamos acciones intencionales para apoyar esa visión, creando seguridad para nuestros hijos y, a su vez, para quienes nos rodean.

5. Tiene padres como los de Jesús: Si solo le damos una mirada superficial a los Evangelios, pensaríamos que Jesús creó una comunidad de la nada, pero, si profundizamos un poco más, vemos a un padre espiritual que escucha, capacita, desafía, disciplina, nutre y ama a Sus amigos. Es una tarea difícil, pero al vivir en misión con nuestros hijos, iglesias y compañeros. A veces eso significa que no solo criamos espiritualmente a nuestros propios hijos, sino que también asumimos el papel de padres espirituales para los demás, compartiendo las historias detrás de nuestra elección de seguir a Jesús y ofreciendo espacio para las preguntas, la oración y sanación.

Vivir como una familia en misión no se trata de ser y hacer todas las cosas por todas las personas; se trata solo de vivir como una familia en este mundo mientras camina cerca con Jesús e invita a otros a unirse a nosotros para seguirlo. Vivir para Jesús como familia no necesita un nombre de iglesia. De hecho, cuanto más ordinario lo hago, más se siente como tierra sagrada.”

Ignacio y Marta León, misioneros dominicanos sirviendo en Sudáfrica

La misión nos ha regalado volver a ser una familia

Para Miguel Gallardo, su adolescencia no había sido fácil (estaba llena de pandillas, alcohol y drogas) hasta que conoció a Cristina, una joven con pasión misionera que iba a los barrios necesitados de Ecuador para compartir de Jesús.

El Señor me limpió, y pusó a una joven que luego se volvería mi esposa”, dijo Miguel. Aunque él tuvo una recaída en el alcohol, “fue con la perseverancia en oración de mi esposa, que Dios me mostró que era tiempo de finalizar con esto de una vez por todas, agregó Miguel.

Hoy, Miguel, Cristina y sus hijos pasaron de la mitad del mundo ecuatoriana a la otra mitad áfricana en Guinea Ecuatorial.

Aunque la cultura es algo que todavía nos cuesta, la misión nos ha regalado volver a ser una familia. Dios me limpió otra vez, restauró mi matrimonio y mi relación con mis hijos. Nos ha traído mucha alegría. Estar todos juntos, disfrutar los unos de los otros y reírnos más que nunca. Lo que fue imposible para mí, nunca lo será para Él, finalizó.

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