Experimentando el sabor de servir a Dios

Servir a Dios es una aventura constante, esto incluye momentos divertidos, muchas cosas nuevas, ocasiones donde ya
no
puedes más, pero Dios está en control de todo. “Lo mejor es que al hacerlo en familia todos experimentan el sabor de
servir a Dios”, dijeron Jhonatan y Eveline Portugal, sirviendo con SIM Perú.

Pero para llegar al campo como familia a veces se debe pasar un largo camino de preparación que continua incluso
estando ahí. “La preparación principal es hasta ahora y viene siendo dada por Dios para nuestra familia. Como pareja
tuvimos cursos de consejería, psicología, y estudios de teología. Años de experiencia trabajando dentro de nuestras
congregaciones. Como familia todavía seguimos aprendiendo y luchando”, dijeron ellos.

Incluir a los hijos, si los hay, también es esencial.

“Es necesario que los niños sepan y estén informados según su edad sobre el ministerio que realizan sus padres.
Nuestro hijo mayor les dice a sus otros amigos: ‘nosotros trabajamos para ayudar a las mamás adolescentes’. Él se
siente parte de la obra de Dios. La dificultad es saber cómo y cuándo es correcto involucrarlos sobre todo en temas
que pueden traer problemas o dificultades al hogar, o preocuparse cuando no deberían”, agregaron ellos.

La familia es llamada a través de los padres, pero los que hacen el ministerio son solo los padres, es necesario
mantenerlos alejados a los niños de situaciones las cuales los empujen a alejarse de Dios o de la obra misionera.
“Las frustraciones que puedan ocurrir dentro del ministerio no deben ser comunicadas a los niños ni mucho menos
ellos deben cargar con ellas”, dijeron Jhonatan. En su experiencia, los Portugal ven muchas ventajas sobre el
ministerio en familia. “Si trabajas en un lugar aislado y no tienes mucho contacto con otros misioneros el ser una
familia te ayuda a no sentirte tan solo ya que por lo menos siempre estás rodeado de más de una persona que habla tu
idioma”, dijo Eveline.

“Otra ventaja de ser familia misionera en nuestro caso es, que los niños tienen más tiempo a sus padres en casa o
cerca de ellos, que en cualquier otro trabajo”, agregó Jhonatan, “Los niños a muy temprana edad están confrontados
con diferentes maneras de vivir, cultura e idioma. Esto les da un mayor horizonte para su vida futura.”

Servir en el campo misionero trae muchas buenas como algunas veces malas experiencias, y servir en familia, muchas
más. “Lo más importante es que oren mucho antes de salir y estén seguros de que tengan personas que estén detrás y
delante de ustedes para acompañarlos en los momentos difíciles, sin importando la distancia”, finalizaron ellos.

“Una familia puede ser un apoyo mutuo en un lugar nuevo y si ella tiene una vida prospera y sana puede dar
un buen testimonio cristiano a su alrededor. Además, en muchas culturas una familia es más apreciada y respetada que
una persona soltera. Se dice también, que los hijos ‘abren puertas a corazones cerrados’.”
Dorothee Reuter, sirviendo con SIM Perú

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Familias Misioneras
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