La misión nos ha regalado volver a ser una familia

Para Miguel Gallardo, su adolescencia no había sido fácil (estaba llena de pandillas, alcohol y drogas) hasta que conoció a Cristina, una joven con pasión misionera que iba a los barrios necesitados de Ecuador para compartir de Jesús.

El Señor me limpió, y pusó a una joven que luego se volvería mi esposa”, dijo Miguel. Aunque él tuvo una recaída en el alcohol, “fue con la perseverancia en oración de mi esposa, que Dios me mostró que era tiempo de finalizar con esto de una vez por todas, agregó Miguel.

Hoy, Miguel, Cristina y sus hijos pasaron de la mitad del mundo ecuatoriana a la otra mitad áfricana en Guinea Ecuatorial.

Aunque la cultura es algo que todavía nos cuesta, la misión nos ha regalado volver a ser una familia. Dios me limpió otra vez, restauró mi matrimonio y mi relación con mis hijos. Nos ha traído mucha alegría. Estar todos juntos, disfrutar los unos de los otros y reírnos más que nunca. Lo que fue imposible para mí, nunca lo será para Él, finalizó.

Familias Misioneras
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