No lo aprendimos bien

La familia debe de estar consiente que al tomar la decisión de servir a Dios de tiempo completo hay cosas que hay que sacrificar, hay nuevas cosas que hay que aprender, una de ellas es conocer a Dios de otra manera, conocerlo como nuestro proveedor, como nuestro sanador, como nuestro guardador, como nuestro consolador, como nuestro guía.

Antes de salir al campo todo eso no lo aprendimos bien porque nuestra confianza estaba en nuestra zona de comodidad, en nuestros contactos, en nuestro equipo de colaboradores y amigos, pero al salir y verte solo, volteas al cielo, hablas con Dios y claramente puedes ver la mano de Dios ayudándote y diciéndote, no estás solo yo estoy contigo.

Creo que entre más pequeños nuestros hijos batallan menos para adaptarse a una nueva cultura y una nueva manera de vivir.

Sobre la educación depende del lugar donde vivas, hay varias maneras de que reciban educación, puede ser en casa, en escuelas públicas o privadas o en línea, pero cualquiera que se escoja la educación que los padres pueden dar son los valores que les ayudarán a tomar las mejores decisiones en la vida dondequiera que se encuentren.

Como latinos, lo más difícil es la separación de nuestra iglesia y nuestra familia, muchas veces la soledad es un arma que viene a desanimarte y a decirte al oído que lo que estás haciendo no vale la pena, también ha habido ocasiones que quisieras dejar de depender de Dios al 100% y quisieras ponerte a trabajar secularmente para obtener finanzas y no pedirles a los hermanos de la iglesia que necesitas apoyo, eso ha sido de lo más difícil, pero gracias a Dios hemos salido adelante.

Sinuhé y Velia Navarro, sirviendo con Aventura Misionera Infantil en México

No lo aprendimos bien
Familias Misioneras
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