Hay que ser más que un medico
El día a día enlas misiones no esfácil y los retos quese presentan sonmuchos. Quienestrabajan en elárea de la salud,específicamente,enfrentan algunosdesafíos particularesque ponen a pruebasu fe y dependenciaen Dios, así como sucompromiso en elcampo.
Para Evelitce Naranjo de Gines, especialista en medicina integral y misionera en el proyecto RAHAB, si bien el reto más grande es dejar todo el trabajo y familia para servir al Señor,también hay un desafío que tiene que ver con el autocuidado.
Es muy importante poder cuidarme para no exponerme a enfermedades que me impidan continuar trabajando, y a su vez,está el gran reto de aprender a utilizar los pocos recursos que se tienen para atender las necesidades existentes, mencionó.
Para Martha Ángel Carvajal, misionera médica y directora de la fundación AMAS, uno de los grandes retos tiene que ver con la formación de los mismos equipos. Mantener equipos médicos grandes es un gran reto, porque a los profesionales en esta área les cuesta sacar tiempo para las brigadas. También lo es obtener medicamentos y equipos médicos de alto costo, agregó.
Específicamente en cuanto al funcionamiento de las brigadas o campañas médicas, los misioneros tienen que enfrentar no solo climas extremos, sino también factores que hacen casi imposible el desarrollo de la misma.
Entre los retos más grandes que he enfrentado en brigadas médicas fue trabajar en zonas con climas extremos, o con condiciones sanitarias muy deplorables, con vialidad (calles,carreteras) en muy mal estado como para trasladar pacientes,comentó Juan José Moreno, pediatra y participante de brigadas médicas.
Además, aquí el tema del idioma toma una gran importancia.
Para Katiuska Coromoto, misionera biocupacional venezolana, es quizás uno de los retos más grandes. Y es que los profesionales médicos necesitan comunicarse con los pacientes no solo para conocerlos, sino también para comprender sus síntomas y explicarles sus tratamientos, lo que resulta un desafío sobre todo en ciertos grupos étnicos.
El ejemplo del mejor doctor
Hace dos años,Samuel, un médico australiano, se mudó a Paraguay junto con su familia para involucrarse en evangelismo rural y plantación de iglesias donde no había ninguna.
Él y su esposa Kate, ambos doctores, utilizaron sus habilidades médicas para ayudar a la gente de Paraguay.
Practicar la medicina en un contexto muy diferente es difícil. Cuando hablo con los pacientes, debo hacerlo en Guaraní, un lenguaje que aun no comprendo. Hay diferencias en la forma en cómo la gente experimenta y expresa las enfermedades y su dolor. Gran parte de mis pacientes no pueden viajar a las ciudades cercanas para hacerse análisis de sangre y exámenes, contó Samuel.
A pesar de todo, han podido mantener la esperanza y la perspectiva en lo que están haciendo allí. Una vez, un creyente local me pidió revisar a uno de sus vecinos, que tenía una parte de la espalda baja infectada. Le habían dicho que vaya al hospital, pero el hombre tenía miedo, mencionó.
Muchos paraguayos ven a los hospitales como el lugar al que van para morir, por lo que se rehúsan a ir. Samuel visitó a este hombreen su hogar y llegó a conocerlo. Lo que tenía era un quiste cebáceo infectado, y estaba botando pus. Y él pudo darle una triple terapia:cortar el quiste, darle antibióticos y orar por él.
Quizás esto pudo ser fácilmente solucionado en el hospital local,pero era una oportunidad para el Reino más que un problema médico. Fui invitado a la vida de este hombre en una forma en que otros misioneros no hubieran podido, por las habilidades médicas que Dios me dio. Él quería medicina, pero lo que le siguió fue una relación. Pude conocerlo y hablar sobre su vida. Pude compartir con él la razón de la esperanza que tengo en mí, orar por él y su necesidad, y guiarlo hacia la salvación en Cristo, finalizó Samuel.
Adaptado de www.sim.org
Ora por Samuel:
- Que los pacientes en búsqueda de tratamiento para sus necesidades físicas, puedan ver su enfermedad espiritual y su necesidad del Gran Médico.
- Por sabiduría divina, entendimiento del lenguaje y de la cultura, para que puedan proveer cuidado médico de calidad en el nombre de Jesús.
- Que el Evangelio alcance esos lugares oscuros de Paraguay donde aún no ha sido oído, y que Dios traiga una inundación de paraguayos a su reino.