¿Involucrar a mis hijos en la misión?

Foto de Gustavo Fring: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-familia-divirtiendose-con-balon-de-futbol-4148842/

En una encuesta a padres misioneros de HTC, las respuestas coincidieron en que lo mejor es no dejar a los hijos fuera, sino involucrarlos a la medida de lo posible.

Es importante involucrar a los hijos en todo el proceso de orientación y preparación para el servicio. Tienen que entender desde el principio que ellos forman parte del servicio y no solamente son acompañamiento”, dijo Dorothee Reuter, encargada de desarrollo familiar con SIM.

Los padres deben compartir con sus hijos sobre su llamado, incluso cuando estén aun orando por el lugar o comunidad; hablar con ellos y consultarles sobre el tema. La clave es tener una buena relación con tus hijos, llegar a conocerlos bien.

Los padres, que conocen mejor a sus hijos que nadie, deberían velar por la disposición de sus hijos para las misiones, sus posibles dificultades y qué hacer con ellas; ayudarlos acrecer, etc. No considerar estas cosas puede ser muy contraproducente para la familia”, dijo Matías, HTC y psicólogo argentino.

De ser positivo el proceso, los padres deben planificar y elegir estratégicamente el lugar,además de la escuela, la iglesia a las cuales irán sus hijos, y otros cuidados.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que“Dios no parcializa, ni divide familias, pero no necesariamente llama a los hijos al ministerio de los padres”.

Siempre seré distinto

De visita por el país de sus padres, la pequeña Lucy, de 6 años con cabello castaño, piel clara y con pecas, corrió hacia un puesto de comida en un festival internacional que tenía un cartel donde se leía: “África”.

Lucy sonrió y dijo a las mujeres que cocinaban: “¡africanas, como yo!”Ella nació en el país de misiones de sus padres y se considera africana. Su hermano mayor de 11 años tiene dudas sobre su origen; hace poco le dijo a su mamá: “paso la mayor parte de mi vida como un ‘extranjero’”, ya que había aprendido el significado de la palabra. Una de las principales cargas con las que tienen que vivir los HTC es el sentimiento de no pertenencia a un lugar o la dificultad de encajar en uno específico, y el ser diferente.

Una de las experiencias más difíciles que les tocó vivir a Elías y Hosías Zavala, hijos de misioneros mexicanos sirviendo en Etiopía con Asambleas de Dios, fue el doble choque transcultural. En las escuelas de las comunidades, los niños los rechazaban por no ser de ahí y cuando regresaron a México, los niños de su comunidad los rechazaron por no crecer ahí. Sin embargo, estas vivencias ayudarán a definir su personalidad.

A pesar y debido a estas dificultades, los HTC se convierten en personas empáticas, adaptables y muy valientes. “Haber vivido afuera del país en el que nací por 3 años en mi adolescencia y terminar la secundaria en otro país, se convirtió en algo que me define como persona a donde vaya. Para los argentinos me perdí de cosas esenciales; para la gente de Arabia Saudita, soy un argentino distinto a ellos”, dijo Matías, HTC y psicólogo argentino.

“Temí que me cueste integrarme, pero no me terminó costando tanto; temí que extrañar doliera demasiado, costó, pero no más de lo soportable; y temí que volver me hiciera muy distinto, y lo hizo, pero no para mal”, concluyó él.

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