Mi posición en el juego

La Biblia dice algo respecto al voluntariado: Romanos 12:4-8 menciona que Dios escogió a Sus hijos – a ti y a mí- para compartir el mensaje transformador de Jesús, con otros: «Pues, así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás. Tenemos dones diferentes, según la gracia que se nos ha dado. Si el don de alguien es el de profecía, que lo use en proporción con su fe; si es el de prestar un servicio, que lo preste; si es el de enseñar, que enseñe; si es el de animar a otros, que los anime; si es el de socorrer a los necesitados, que dé con generosidad; si es el de dirigir, que dirija con esmero; si es el de mostrar compasión, que lo haga con alegría.»

Este pasaje muestra claramente que cada miembro de la familia de Dios es importante, escogido y diseñado para ser parte del plan divino. Cuando pones tu fe en Cristo, te conviertes en parte de la familia, Su equipo, Su tribu, Su cohorte (o como quieras llamarlo). Dios espera que uses tus dones, talentos y habilidades para Su gloria y el avance de Su reino. En verdad, somos voluntarios, para gloria y honra de Dios. Si te gustan los deportes, piensa de esta forma: Dios no te ha inscrito en su grupo para que simplemente te sientes en el banquillo de suplentes de por vida, Él te diseñó para que juegues. Y Él tiene en mente la posición perfecta para ti.

  1. Piensa un momento en tu vida. ¿Estás con la multitud mirando el partido, estás sentado en el banquillo de suplentes o estás en el campo de juego? ¿Cómo te describirías a ti y tú disposición de servicio hoy en día?
  2. ¿De qué formas sirves a otros en la semana ya sea en casa, en la iglesia, o en tu lugar de trabajo? Aunque quizá no seamos voluntarios de forma oficial, podemos estar involucrados en otras formas de servicio.
  3. ¿Qué actividades realizas y que no consideras que sean realmente importantes o valiosas? Muchas veces nuestro servicio llega a convertirse en peldaños hacia otras oportunidades. Fuera de tu zona de comodidad.
  4. ¿Cuáles son algunos de los dones, talentos y habilidades que Dios te ha dado? ¿Qué experiencias has vivido que Dios usaría? Asumiendo que no haya barreras para servir en un ministerio (técnica, educación, tiempo, etc.), ¿qué es lo que más te gustaría hacer como voluntario?
  5. ¿Has visto a Dios usando voluntarios en Su Iglesia? ¿Qué es lo que apreciaste acerca de estos voluntarios y el servicio desarrollado por ellos?
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