Salud y evangelio en las minas
El Dr. Steve Hawthorne llegó a Bolivia en 1989 y mientras esperaba la revalidación de su título como médico boliviano, identificó una necesidad innegable: los pacientes más graves venían del área rural. Entonces, fue necesario empezar a aprender Quechua para poder tratarlos, y después fue asignado a una comunidad rural donde había un centro de salud sin médico. Allí, vivieron muchos años, teniendo a Potosí como la ciudad más cercana y a donde viajaban mensualmente para realizar sus compras.
Años después, recibieron un reto por parte del Dr. Joshua Bogunjoko, cuando inició su gestión como Director Internacional de SIM.
Las creencias de los mineros era una mezcla de catolicismo fuera de la mina y animismo adentro, realizando sacrificios al Tío en la entrada a cada boca mina. Pero su religión nunca ha logrado mostrarles al Dios que nos ama, que nos libra y que nos salva. Asechados por graves peligros en su vida laboral, el miedo motiva casi todas las expresiones de su vida religiosa, agregó.
Con todo eso en mente, decidieron mudarse a Potosí, y en 2015 ofrecieron una feria de salud a una de las grandes cooperativas mineras de Potosí. El trabajo con la comunidad minera no ha sido fácil, pero las oportunidades continúan apareciendo, permitiendo atender tanto la parte médica como la espiritual.
Los mineros no se preocupan por cómo recibir el perdón de sus pecados. Para ellos lo principal es saber cómo consigo el poder para controlar las incertidumbres de mi vida, continuó Steve. Hablar de Jesús a los mineros comienza con compartir historias bíblicas de Dios como Creador Soberano y Libertador Poderoso, sin rival entre los otros poderes espirituales. Historias como el enfrentamiento entre Elías y los profetas de Baal en 1 Reyes 18 empiezan a cambiar poco a poco su cosmovisión hasta que puedan confiar en Jesús como su protector en vez del Tío, agregó.
En cuanto a la parte médica, el trabajo que han realizado ha estado enfocado en los problemas comunes, como dolor de espalda por empujar los carros cargados con toneladas de minerales o hipoacusia por el ruido del taladro que perfora los agujeros para la dinamita, entre otros. Además, desde 2019 inició el trabajo de la parte preventiva, ofreciendo talleres de Seguridad y Salud en el Trabajo para reducir los accidentes y enfermedades ocupacionales.
Fieles al llamado
El Dr. Kent Brantly estuvo sirviendo como director médico en el hospital ELWA hasta que se le detectó el virus del Ébola, gracias a Dios el día de hoy se encuentra estable, junto a Nancy Writebol.
Estoy escribiendo esta actualización desde mi habitación aislada en el Hospital de la Universidad Emory, donde los doctores y enfermeras están proveyendo el mejor cuidado posible. Me estoy fortaleciendo cada día, y le agradezco a Dios por Su misericordia mientras he luchado contra esta terrible enfermedad. También quiero extender mis profundas y sinceras gracias a todos ustedes que han estado orando por mi recuperación, así como por Nancy Writebol y por el pueblo de Liberia y África Occidental.
Mi esposa Amber y yo, junto con nuestros dos hijos, no nos mudamos a Liberia con el propósito específico de combatir el Ébola.
Fuimos a Liberia porque creemos que Dios nos llamó a servirlo en el Hospital ELWA.Una cosa que he aprendido es que seguir a Dios frecuentemente nos lleva a lugares inesperados. Cuando el Ébola se extendió a Liberia, mi trabajo usual de hospital se volcó más y más hacia tratar el creciente número de pacientes con Ébola.
Sostuve las manos de incontables individuos mientras esta terrible enfermedad les quitaba la vida. Fui testigo presencial del horror, y puedo aún recordar cada rostro y nombre.
Cuando mi diagnóstico salió positivo, recuerdo un profundo sentido de paz que estaba más allá de todo entendimiento. Dios estaba recordándome que me había enseñado años atrás, que Él me dará todo lo que necesito para serle fiel.Ya han pasado dos semanas, y estoy en un establecimiento totalmente diferente.
Mi enfoque, sin embargo, permanece igual seguir a Dios. Mientras continúen orando por Nancy y por mí, sí, por favor oren por nuestra recuperación. Más importante aún, oren para que podamos ser fieles al llamado de Dios en nuestras vidas en estas nuevas circunstancias.