Siempre seré distinto

De visita por el país de sus padres, la pequeña Lucy, de 6 años con cabello castaño, piel clara y con pecas, corrió hacia un puesto de comida en un festival internacional que tenía un cartel donde se leía: "África".Lucy sonrió y dijo a las mujeres que cocinaban: "¡africanas, como yo!".

Ella nació en el país de misiones de sus padres y se considera africana. Su hermano mayor de 11 años tiene dudas sobre su origen; hace poco le dijo a su mamá: “paso la mayor parte de mi vida como un ‘extranjero’”, ya que había aprendido el significado de la palabra. Una de las principales cargas con las que tienen que vivir los HTC es el sentimiento de no pertenencia a un lugar o la dificultad de encajar en uno específico, y el ser diferente.

Una de las experiencias más difíciles que les tocó vivir a Elías y Hosías Zavala, hijos de misioneros mexicanos sirviendo en Etiopía con Asambleas de Dios, fue el doble choque transcultural. En las escuelas de las comunidades, los niños los rechazaban por no ser de ahí y cuando regresaron a México, los niños de su comunidad los rechazaron por no crecer ahí. Sin embargo, estas vivencias ayudarán a definir su personalidad.

A pesar y debido a estas dificultades, los HTC se convierten en personas empáticas, adaptables y muy valientes. “Haber vivido afuera del país en el que nací por 3 años en mi adolescencia y terminar la secundaria en otro país, se convirtió en algo que me define como persona a donde vaya. Para los argentinos me perdí de cosas esenciales; para la gente de Arabia Saudita, soy un argentino distinto a ellos”, dijo Matías, HTC y psicólogo argentino. “Temí que me cueste integrarme, pero no me terminó costando tanto; temí que extrañar doliera demasiado, costó, pero no más de lo soportable; y temí que volver me hiciera muy distinto, y lo hizo, pero no para mal”, concluyó él.

Elias y Josias
Hijos de la Tercera Cultura
Categoria: