¿Y si llevamos un adolescente al campo?

Foto de Delcho Dichev: https://www.pexels.com/es-es/foto/silueta-de-gente-caminando-por-la-orilla-del-mar-durante-la-puesta-de-sol-1129615/

La adolescencia puede ser sumamente difícil. En esta etapa los hijos experimentan una transición enorme en sus cuerpos, cerebros y madurez. Un cambio fuerte, como mudarse al otro lado del mundo,puede impactarlos de una manera muy dura. También es una época donde sus amistades son más importantes que su relación con sus padres.

Los padres siempre van a ser muy importantes en sus vidas,pero sus amistades proveen una regla y espacio donde se seguirán desarrollando hasta ser adultos independientes. Sacar a los hijos de sus amistades significa dejar atrás unas rocas muy importantes en la fundación de su vida”, dijo Richelle Webb, coordinadora de personal con SIM Latinoamérica.

A partir de los 12-14 años, los hijos tienen más dificultades para adaptarse a una nueva cultura, ya que tienen que manejar a la vez el cambio que pasan por su edad (adolescencia) y la transición a una nueva vida. Tienen más pretextos y necesitan un ambiente con amigos, etc.

Una mudanza puede traer dificultades a nivel académico debido al cambio de idioma y amistades. Pero dejarlos atrás en su país de origen con un pariente puede hacerlos sentir abandonados y menos amados, causando graves problemas mentales o psicológicos”, dijo Dorothee Reuter, encargada de desarrollo familiar con SIM.

Las opiniones de los adolescentes sobre el hecho de ir al extranjero deben escucharse con atención, ya que muchos de ellos tienen vínculos fuertes establecidos en su país, y hay que evitar darles una mudanza tan brusca.

Si el adolescente está en la etapa de graduación de la escuela secundaria, se recomienda encarecidamente evitar cualquier tipo de cambio o mudanza del entorno educativo actual”, dijo Soon Im, misionera con WEC Latino.

Los padres deben tener una comunicación abierta con sus hijos para saber si tienen cierto temor o duda sobre ir al campo misionero.

Necesitan tomar en serio los comentarios y temores de los hijos mientras oran por claridad.

Asi mismo, los padres deben comunicar al departamento de misiones y líderes sobre la inseguridad o el temor expresado; sin juzgar ni condenar, resolverlo de la mejor manera.

Saber cuanto y que comunicar

Es necesario que los hijos sepan y estén informados sobre el ministerio que realizan los padres.

“Nuestro hijo mayor dice y comenta a otros: ‘nosotros trabajamos ayudando a las mamás adolescentes’.
Él se siente parte de la obra de Dios.

La dificultad es cuándo es correcto involucrarlos y sobre qué temas deben enterarse ellos; con el fin de evitar los problemas o dificultades en el hogar, o preocuparlos por cosas que no deberían”, dijo Jhonatan Portugal, sirviendo con SIM Suiza en Perú.

Incluso cuando el misionero experimenta dificultades y pruebas,puede ser una bendición en la vida delos hijos.

A veces, el misionero se ve obligado a compartir su último y único recurso con alguien que necesita más que él, sin saber dónde y cuándo llegará la próxima ayuda. Pero a veces también, el misionero recibe honores, regalos, es muy apreciado”, dijo Luciano Vicente, misionero de las Asambleas de Dios en Brasil.

¡Transmitir estas verdades a nuestros hijos les causará mucha menos inestabilidad! El diálogo sobre diferentes temas también debe ser una práctica constante, caso contrario las presiones del ministerio pueden afectar a la paz de la familia.

Hablar sinceramente con los hijos sobre sus alegrías e inquietudes, y orar con ellos es esencial.
Como alguien dijo: ¡Saber decir no, es un gran ahorrador de tiempo!”, dijo Gonçalo Manita, brasilero sirviendo en España.

Los padres también pueden ayudar a los hijos a tener expectativas realistas sobre los cambios, algo de mucha ayuda en cada fase de la vida misionera.

Saber esperar interrupciones en la cotidianeidad los hace más alertas. Por ejemplo, esperar que las cosas requieran más tiempo y mano de obra: ir de compras, cocinar,etc.”, dijo Cindy, sirviendo en Kenia.

Hay que saber esperar y estar listos para los desafíos de varios tipos; y tener en cuenta que todos reaccionarán a la transición y los cambios de diferentes maneras, contribuye a una mejor comunicación”, concluyó Cindy

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