
Cinco pasos para crecer en responsabilidad compromiso
No olvidemos que nuestra mayor responsabilidad y compromiso es con el Señor. Naturalmente la oración, el estudio de la palabra y una mirada permanente al mejor modelo, Jesús, será la mejor ayuda.

Dentro del voluntariado existen diferentes riesgos que arrastran no solo a una persona, sino al equipo fuera de la meta que se tiene. Uno de ellos y muy común es la falta de compromiso. Cuando se empieza o inaugura una actividad de voluntariado o aún en los ministerios de la iglesia, es común observar que llegan muchas personas dispuestas a servir, pero luego –poco a poco- abandonan su servicio o su responsabilidad y ánimos ya no son los mismos.
Esto puede evitarse creando desde inicio en el voluntario ese compromiso de servir con amor, que el voluntario pueda saber que la mayor gratificación es haber servido con amor y cambiar la vida de las demás personas, solo así ellos y ellas se darán en cuenta lo valioso de su labor”, dice Wilson Smith Román, subcoordinador de CBU Univ. de Piura, Perú.
Es fundamental no perder el enfoque. Si tomamos el voluntariado como una manera de discipular o evangelizar cambia mucho el sentido. No es solamente hacer “un trabajo de forma voluntaria”, no es solo “ayudar a una persona que necesita”, sino que es realmente querer glorificar a Dios a través de lo que hacemos.”, dijo Ángel David Ayala, fundador de Red de Voluntarios del Paraguay.
Es clave que el líder converse y conozca al futuro voluntario, ofrezca discipulado para su crecimiento y sepa asignar responsabilidades con el tiempo.
Hay líneas muy frágiles de cruzar, una de ellas es pasar del voluntariado al activismo. Robert Murray lo expresó de esta manera: “Ninguna cantidad de actividad al servicio del Rey, compensará el descuido del Rey mismo”.
Hay que entender que nuestra tendencia como seres humanos no es buscar a Dios, cualquier ministerio puede ocupar su lugar e incluso su tiempo en nuestras vidas. Un voluntario se da así mismo de manera gratuita para beneficio de otros, es decir: nada a cambio. Y este estilo de vida no es tan fácil de abrazar, es Jesús.
Estamos acostumbrados a recibir el reconocimiento por lo que hacemos y en muchos casos no va a ser así, aunque al final se recibe aún más de los que se da.
En mi caso el trabajo voluntario que realizo está relacionado con niños, sirvo en un comedor comunitario en una de las zonas más pobres y vulnerables de México.
El fin de este voluntariado es proveer a los niños la comida principal del día, el único requisito es que estén estudiando, la idea es incentivarlos a continuar sus estudios, ya que hay altos índices de deserción escolar.
Para mí lo más difícil dentro del trabajo voluntario es ver en sus ojos día a día la soledad, el dolor, el abuso y el maltrato.
Patricia Oviedo Castañeda, misionera con niños y adolescentes en Durango, México
Servía tanto, todos los días de las semanas que llegué a tener una carga mental por los venezolanos recién llegados a Ecuador”, dice Marisel Rojas, misionera con JuCUM Ecuador, “es cuando me di cuenta que yo no iba a solucionar todo ni ser la heroína. Es necesario:
Entregar la carga a Dios: aceptar que nosotros no vamos a poder ayudar a todos
Sostenerte en oración
Descansar para recobrar fuerzas
Practicar el turnarse entre voluntarios
De ser necesario: reclutar más voluntarios Y así de esa forma, también ejercemos dominio propio.

No olvidemos que nuestra mayor responsabilidad y compromiso es con el Señor. Naturalmente la oración, el estudio de la palabra y una mirada permanente al mejor modelo, Jesús, será la mejor ayuda.

Las misiones, en palabras sencillas, son el encargo que Jesucristo nos dejó antes de Su ascensión al cielo. Se basa en la Gran Comisión de Mateo 28:19-20. El servicio, es el ejemplo que Cristo nos dejó. Los cristianos llamamos ‘servicio’ a todo trabajo o ayuda brindada a otros, sabiendo que lo hacemos como para Dios. Y ¿el voluntariado?

El voluntariado es la respuesta instantánea al llamado de Dios, es decidir dar un paso adelante sin que nadie te obligue a hacerlo. Y se traduce también en agradecimiento a lo que Dios hace por nosotros, expresado en nuestras acciones hacia los demás. El voluntario debe estar preparado a ayudar a los demás dejando de