El envío de responsables de obreros preparados
El envío responsable de obreros preparados
Es un privilegio servirle a Dios y tener un propósito mayor en esta vida. Todos anhelamos saber cuál es el propósito y plan de Dios para nosotros.
Pero, involucrarse en las misiones no empieza cuando pisas el campo misionero, sino que sino cuando estamos ofrendando, orando, yendo a viajes de corto plazo, ayudando a un misionero en particular, aprendiendo sobre misiones, ayudando a que la visión de tu iglesia sea más amplia, movilizando a otros para que se involucren, etc.
Servir en las misiones a largo plazo toma tiempo. Tienes que discernir tu llamado y lugar, capacitarte, involucrar a tu iglesia y familia en el proceso, etc.
Son tres las conversaciones que debes empezar: tú con Dios, tú con tus pastores, y tú con tu familia.
Una vez que estés seguro de tu llamado, es hora a empezar a investigar más sobre los campos, las agencias misioneras y todo el proceso de envío. Es un proceso complicado, pero necesario.
En esta edición queremos responder a las muchas incógnitas que un candidato y su iglesia puedan tener. En las misiones de hoy, buscamos enviar responsablemente obreros preparados.
El envío responsable es asegurarse de la buena selección del misionero y que los enviadores entiendan que su rol no termina cuando el vuelo despega. La iglesia es responsable de caminar con sus candidatos, animarlos y desafiarlos. Los misioneros nunca dejan de ser ovejas de la iglesia, entonces nunca deben ser abandonados.
Los obreros preparados habla de: prepararse bien (tanto en lo espiritual como en lo ministerial), aprender a ser humilde para entrar a una nueva cultura y ministerio como aprendiz, y a trabajar en su carácter para llevarse bien con los otros de su equipo.
Nuestra oración es que Dios envíe más obreros latinos a Su mies y que la Iglesia Latina cumpla su rol de caminar con ellos antes del envío como cuando ya están sirviendo.
Bellas palabras de vida
Cuántas veces, cuando era pequeña, entoné esta canción al ir a la iglesia con mi familia. Escuché y aprendí de la Biblia, sus consejos, amonestaciones y promesas, y esto se convirtió en la fuente de riqueza que acrecentó mi fe y puso el cimiento y fundamento sobre el cual desarrollé principios y un estilo de vida, el cual, a la edad de dieciséis años, me llevó a tomar la decisión de consagrar mi vida, a tiempo completo, al ministerio.
Pero un día, aprendí que alrededor del mundo, hay millones de personas que no han escuchado de este mensaje, no tienen la Palabra de Dios en su idioma natal. Por lo menos 1.5 mil millones de personas no tienen la Biblia completa disponible en su primer idioma.
¿Qué hace una madre desesperada cuando necesita consejo para guiar a sus hijos? ¿Qué mensaje de esperanza tiene aquella persona cuando busca sentido a la vida? Cuando pensamos en el prójimo, y vemos que tiene necesidad, ¿no es cierto que procuramos hacer algo? Esta es la razón por la cual, desde 1999 he estado colaborando en el ministerio de Traducción de la Biblia, mi deseo es ser parte de la solución y de la respuesta.
Dios nos ha permitido vivir en Filipinas, Indonesia y México, no como traductores de la Biblia, pero sí involucrados con este ministerio, mi esposo era el administrador de bases misioneras. En ese tiempo, nuestros hijos estaban pequeños y mi enfoque primordial era su crianza. Ahora ellos han crecido, y aún seguimos, junto a mi esposo apoyando este ministerio en roles de administración y desarrollo de estrategias.
La Alianza Global Wycliffe (antes Wycliffe Internacional) es una organización global que agrupa casi 100 organizaciones, iglesias y redes que colaboran en el ministerio de Traducción de la Biblia. Gracias a estos esfuerzos, más de 684 millones de estas personas tienen el Nuevo Testamento; otras tienen porciones, o por lo menos se ha empezado cierto nivel de trabajo de traducción o trabajo preparatorio.
¡Celebramos que existe traducción activa conocida y/o desarrollo lingüístico en 2.400 idiomas en más de 165 países! Esto gracias a personas ordinarias como tú o como yo, que hemos dado un paso de fe y respondimos, heme aquí, envíame a mí.
Miles de personas responden a este llamado, sean personas de su propia comunidad lingüística, o personas de otros países, porque Dios invita a todos a colaborar. La traducción de la Biblia es sólo una faceta de la misión global de Dios. Nuestro deseo es que todos los pueblos tengan acceso y puedan entender y aplicar la Palabra de Dios de modo que Dios sea glorificado en todos los lenguajes del mundo.
Por Nydia Garcia, directora de Alianza Global Wyclif