De afectada a involucrada e infectada

De afectada a involucrada e infectada

Julieta Murillo, directora de SIM Latinoamérica, cuenta su historia

“El virus debe ser enfrentado en el amor de Cristo y en Su fortaleza”, dijo Julieta Murillo, directora de SIM

Latinoamérica, quien tenía proyectos de ayuda en Guayaquil hasta que se enfermó también de COVID.

 

Afectada

No se sabe exactamente cuál es el número total de muertes por el virus. Oficialmente dicen que hasta fines de julio del 2020 en Ecuador habían muerto 6.000 personas, Julieta dijo que los números no son reportados bien, y durante marzo y mayo, ella calcula (con familiares y amigos que trabajan en las funerarias y registros civiles) que habían más de 16,000 muertos.

Según un análisis por The New York Times, la cifra de fallecimientos en Ecuador podría ser 15 veces más alta que la cantidad oficial reportada por el gobierno.

Los hospitales desbordaron y los servicios funerarios colapsaron, los cuerpos se amontonaron en las calles.

Las imágenes de los cadáveres en la calle se quedaron en la mente de Julieta quien cruzaba la ciudad para llevarle medicamento a un familiar, dijo: “Era como una zona de guerra, gente muerta en cada esquina”.

Involucrada

La agencia SIM trabajó al lado de la agencia local Impacto Mundial en un proyecto de ayuda con víveres y medicamentos.

“En el proyecto también compramos cilindros de oxígeno porque esto era lo más escaso y antes la gente moría por falta de oxígeno”, Julieta contó.

Al frente de tanta necesidad, no importa si uno se enferma, dijo Julieta, pero igual ella y el equipo tomaron toda precaución posible con la distribución de los kits.

“No me enfermé en ese tiempo, gracias a Dios. De todo el equipo, ninguno se enfermó durante ese tiempo de servicio”, dijo Julieta.

Fueron dos meses de pesadilla; varias personas queridas y familiares se enfermaron y murieron.

“Mucha gente moría y cada familia tenía su propio luto, no había lugar ni en los cementerios.

Fue muy duro enterarnos del fallecimiento de muchos conocidos”, Julieta agregó.

Varias personas en la calle donde su mamá vivía murieron y su mamá también se enfermó, Julieta, con su compañera de casa, Maria Lola Moreno, directora de Impacto Mundial, decidieron llevar a su mamá a su casa, sabiendo que el riesgo sería contagiarse. Leyeron juntos los salmos y esto le dio fuerza a Julieta y también a su mamá.

“Dios le estaba devolviendo a la vida a mi mamá, ella era hipertensa, su presión bajó mucho, le agradecí a Dios por el milagro”, dijo Julieta.

Infectada

Poco después, Julieta y Maria Lola dieron positivas para el COVID, también varios otros familiares de ambas. Por 9 días, sintieron los efectos muy fuertes, con fiebres y problemas de respiración.

“Sentía que me moría y solo rogaba que no nos hospitalizaran porque no íbamos a resistir”, añadió Julieta.

Julieta dijo que el Señor le mandó ángeles, miles de personas estuvieron orando, cientos ofrendaron y algunos grupos de diferentes iglesias llegaron a su puerta para orar y entregar alimentos.

“Todo eso me dio aliento de vida. Pude levantarme de cama, luego decidí salir del cuarto y saludar a los hermanos (por la ventana). Vi el amor de Dios a través de Su pueblo”, dijo.

Se puede decir que en verdad el amor de Dios se ve mostrado a través de Su pueblo en grandes magnitudes y eso bendice inmensamente.

“En todo ese tiempo aprendí a superar la ansiedad y el pánico, los salmos me ayudaron, tocaron mi corazón fortaleciéndome en la voluntad agradable y perfecta del Señor. Estamos agradecidos por la infinita generosidad, por esos brazos extendidos y el amor mostrado en todo este tiempo”, finalizó Julieta.

Aunque se recuperan del virus, Julieta sufre de secuelas de malestar en la garganta y oído, hipertensión, y tiroides. Maria Lola se ha quedado con secuelas que han afectado sus manos.

Ahora pueden movilizarse y cuidan de otros, aun cuando siguen con sus propias citas médicas.

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