El error de no hablar
Una misionera notó en sus viajes misioneros por Europa y Medio Oriente, que una de las cosas que sufren más los obreros en el campo, es el no atreverse a compartir la realidad del campo, no compartir sus emociones, sus luchas internas por temor a ser juzgados por la iglesia como poco espirituales, o sentirse fracasados o que no están siendo eficaces en el trabajo porque la iglesia y los donantes quieren ver resultados.
Ellos sólo envían las cosas bonitas y buenas que pasan, más no las malas y las luchas, problemas, frustraciones. Esto también lo tiene que saber la iglesia para lograr cambios en la comunicación.
La verdad es que no he recibido ayuda con mis duelos en absoluto. Y creo que en parte es mi culpa por no expresar mi necesidad de ayuda, dijo Carmen, misionera en Asia.
El no hablar respecto a la pérdida o de aquello o aquél que ya no está aumenta el riesgo de sufrir depresión. Es necesario hablar, desahogarse, expresar y para esto es muy importante la presencia física y contención de los miembros de la comunidad cristiana.
Los expertos en el tema recomiendan no dejar transcurrir mucho tiempo sin compartir eso que te aqueja, ya que puede derivar de la tristeza a la depresión. Un error común que gatilla esta evolución hacia la depresión es justamente hacer de la pérdida o duelo, un tema tabú.
Pero también, Carmen considera que se debería establecer una persona para cada obrero, aunque no es nada fácil.
Pero sería lo ideal que cada obrero tuviera una persona que chequeara de vez en cuando cómo va, dijo ella.
Soluciones prácticas frente al estrés en una crisis
- Identifica el problema y la fuente de estrés. Obviamente todo se debe a la crisis, pero ¿qué parte de la crisis te está afectando más?
- Evalúa cómo estás lidiando (evitándolo, enfrentándolo). ¿Cómo te está afectando emocional, física y espiritualmente?
- ¡Aprende a descansar! Descanso diario, semanal.
- Respeta tus horas de sueño y ten una alimentación saludable.
- Practica algún ejercicio físico.
- Ten tiempos y actividades de sano entretenimiento: películas, deportes, algo que te guste hacer que no sea trabajo.
- Aumenta tus tiempos con Dios. Y analiza regularmente tus motivaciones en el ministerio.
- Ayuda a otros, incluidos los líderes y los que apoyan la obra, a lograr lo mismo.
- ¡Distingue entre lo urgente y necesario!
- Acepta que no puedes complacer o ayudar a todos. Aun Jesús no curó a toda la multitud.
- En lo posible, mantén una agenda y evita posponer o dejar para el último lo que tienes que hacer.
- Ten siempre a la vista tu propósito y objetivos. Elimina la mayor cantidad posible de presiones externas que no son realistas.
- Reconoce que la obra de Cristo te ha hecho eternamente aceptable para Dios y no tus obras.
- Mantente informado de las noticias globales y locales, pero si te afecta, pon un límite cuánta información leerás.
- Ten alguien con quien compartir tus problemas (consejero, amigo cercano, líder).