¿Estoy en pecado si estoy deprimido?

Foto de Daniel Thomé : https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-en-escala-de-grises-de-mujer-recostada-en-la-pared-2229502/

Muchos cristianos tienen la creencia de que es imposible para un verdadero creyente deprimirse a menos que esté en pecado, tenga falta de fe o falta de conocimiento bíblico.

Sin embargo, un estudio de la Palabra demuestra que varios profetas se deprimieron: algunos por su propio pecado (como David), y otros por el pecado del pueblo (como Moisés).

Al decir que todos los pacientes deprimidos lo están por haber pecado, estamos haciendo mucho daño a los que están deprimidos por razones médicas. Ellos terminan sintiendo los síntomas típicos de la depresión y además la culpabilidad por “haber pecado”, cuando muchas veces no lo han hecho. Generalizar de esta manera convierte a los acusadores en personas como los amigos de Job, quienes dieron consejos y explicaciones sin entender completamente la situación.

No podemos ver la depresión como toda espiritual, o toda biológica, ya que usualmente es una combinación de ambos componentes. El cuerpo y el alma están entrelazados. La depresión aumenta la oscuridad típica de la mente caída, resultando en un corazón más duro y egocéntrico.

Comenzamos a pensar que esto nunca se irá. Los problemas parecen más grandes que las promesas de Dios, y las heridas y el dolor vencen nuestra fe. Como resultado, perdemos de vista que este mundo no es nuestro hogar. En vez de buscar las razones para alabar al Señor, preferimos maldecir nuestra crisis.

Como creyentes, hay muchas razones para tener gozo; sin embargo, seguimos viviendo en un mundo caído. Al conocer a Cristo, el Espíritu Santo ha abierto nuestros ojos y podemos ver la maldad en el mundo que nunca habíamos visto como no creyentes. Dios también nos sensibiliza al dolor y a la maldad, y no podemos ignorarlos, lo que puede convertirnos en el blanco de Satanás.

Como en el caso de Jeremías, la depresión puede ser una respuesta a la realidad cuando uno se da cuenta de la profundidad de la maldad en el mundo y nuestra incapacidad de corregirla. Por eso hemos de aprender a confiar una y otra vez en Jesús, quien venció (Jn. 16:33).

Como médico y alguien que ha padecido de depresión, creo que este padecimiento frecuentemente es un instrumento en las manos de Dios para santificación. Si nada escapa la mano de Dios (Mt. 10:29-33) y Él usa todo para nuestro bien (Ro. 8:28), entonces Él puede utilizar la depresión para formarnos a su imagen.

Catherine Scheraldi, doctora endocrinóloga y conductora radial, en su artículo “El cristiano y la depresión”

¿Por qué se hacen pruebas psicológicas en el proceso de selección misionera?

Existe una relación directa entre personalidad y orientación vocacional. Por ejemplo, alguien con una personalidad orientada a la gente es un buen candidato a una profesión de servicio, o, por el contrario, una persona cuya personalidad es rigurosa y organizada es un buen candidato para una profesión donde se requiera el uso de las ciencias exactas como ingeniería, etc.

Las pruebas psicológicas ayudan a conocer la personalidad y aspectos de esta que muchas veces no son observables o son desconocidas por el candidato a ser misionero, como los mecanismos de defensa psicológica frente situaciones inesperadas o de crisis, nivel de adaptación a nuevas situaciones, etc.

El nivel de estabilidad o madurez emocional es un factor crítico en el campo misionero por la naturaleza del trabajo y esta información se adquiere al administrar una prueba psicológica. El trabajo en el campo misionero implica relaciones interpersonales con personas de diversas culturas y diversas idiosincrasias que exige madurez emocional para lidiar con las diferencias y los constantes cambios.

Existen varias consideraciones psicológicas que pudieran tomarse en cuenta en el proceso del envío. Entre las más relevantes se encuentran: personalidad, pérdidas, expectativas, sentido de valor, estrés, deficiencias, descompensaciones y compensaciones, relación conyugal, sexualidad y relación parental.

La información obtenida de las pruebas psicológicas sirve como herramienta preventiva a la agencia
misionera para conocer mejor el perfil del candidato, su reacción en el campo misionero; y prevenir conflictos o situaciones incómodas para el candidato y agencia.

Sin embargo, los resultados de la prueba psicológica no deben usarse como palabra final sino como guía de orientación, acompañamiento a la misión y al candidato.

No debemos olvidar que no somos perfectos, pero gracias a Dios, somos
personas restauradas por Jesucristo y en proceso de constante reforma.

Carlos Pinto, psicólogo clínico y de familia

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