La triada emocional más común en los misioneros
David vivió momentos de depresión, Daniel enfrentó momentos de miedo, Pedro sintió culpabilidad y Dios curó todas sus dolencias.
La fluctuación en los estados de ánimo manifestados en depresión, ansiedad y dolencias psicosomáticas parecen ser estados recurrentes o temporales entre los misioneros transculturales. Una de las razones es el alto nivel de estrés que enfrentan al tener que aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva cultura, vivir aislado de su familia extendida y encontrar que la expectativa sobre su rol en el campo misionero. Los factores mencionados pueden provocar cambios en su estado de ánimo que pueden fluctuar desde la ilusión hacia la desilusión y adaptación.
Ansiedad
Según algunos estudios, la ansiedad se presenta mayor mente entre las mujeres. La ansiedad es una condición psicológica que se manifiesta de diferentes formas tales como: experimentar altos niveles de estrés, miedos, inquietud persistente, insomnio, pensamientos obsesivos, conductas compulsivas, y hasta ataques de pánico. Lo cierto es que vivir en forma constante con altos niveles de ansiedad provoca inseguridad y afecta la calidad del servicio o trabajo que se está realizando.
Depresión
La depresión es conocida como un estado de ánimo recurrente que implica tristeza, fatiga emocional y física, sentimientos de desesperanza, dificultad de concentración; pensamientos que te hacen sentir inútil, que el contexto donde sirves es hostil y difícil, y que el futuro es negativo y desesperanzador. El sentimiento de depresión experimentado en los misioneros, además, está relacionado con factores como: dificultades con tu rol de trabajo, problemas financieros, conflictos relacionales no resueltos con tu equipo de trabajo o tu familia.
Dolencias psicosomáticas
Dios cura toda dolencia, eso lo vemos en la vida de los profetas, discípulos y en nuestras propias vidas. En algunos casos las presiones no resueltas y la realidad de la interdependencia de lo orgánico con lo psicológico pueden provocar en los misioneros dolencias psicosomáticas. Cuando la vida misionera provoca demandas excesivas en el misionero se produce niveles altos de estrés que a su vez provocan la aparición de síntomas físicos tales como: dolores constantes de cabeza, pecho, espalda, problemas estomacales, mareos, taquicardia, tensiones musculares, entre otros.
Carlos Pinto, psicólogo clínico y de familia
Nuevos hábitos como respuesta para combatir la ansiedad
Los trastornos de ansiedad se han disparado durante la crisis sanitaria del 2020 y el cómo abordarlos es una consulta recurrente.
La respuesta inmediata es el cambio de hábitos. Desde lo alimenticio, pasando por las relaciones, los ambientes laborales y de servicio y hasta el ejercicio, una salud mental equilibrada demanda disciplinas que nos permitan descansar y a la vez orientar nuestra energía adecuadamente.
Administrar nuestras emociones y pensamientos de forma sabia y reconocer el origen de nuestros temores es también imperativo para no caer en estados patológicos. Las disciplinas espirituales son el mejor recurso que tenemos no solo para lidiar con los trastornos de ansiedad, sino también para prevenirlos.
La Biblia habla del afán y de la importancia de pasar tiempo en la presencia de Dios y traer nuestras preocupaciones en oración. Una recomendación son los Salmos; una lectura reflexiva llevada a cabo como oración es muy recomendable en tiempos de estrés, miedo, ansiedad.
A través de los Salmos podemos ser confortados.
Por supuesto, nuevamente la comunidad pasa a tener relevancia en tiempos de estrés y ansiedad. Pero no confundir la koinonía con el activismo en la iglesia, ya que esto último podría solo terminar aumentando los estados ya críticos de salud mental.
Rolando Campos, psicólogo y misionero movilizador