Si muere un familiar mientras estoy en el campo misionero

“Como en cualquiera de los duelos es importante tomar en cuenta el sentir del obrero, las circunstancias en el campo y en su país de origen para, acompañarlo con paciencia y amor. La posibilidad de un permiso debe estar abierta, pero, se debe considerar como fundamental el acompañamiento y establecer bien este proceso en el convenio de cooperación entre la agencia y la iglesia.”

Brenda Castro de Ortiz, consejera “La muerte de un familiar es la experiencia de perdida más fuerte que una persona enfrenta y el periodo de duelo es importante vivirlo para evitar el desarrollo de problemas emocionales futuros. Se recomienda que el misionero pueda participar en el entierro de su ser querido, ya que esto lo ayudará a expresar su pena y despedirse al ver por última vez el cuerpo de su familiar; estos son momentos de catarsis y sanidad emocional frente a la perdida.”

Carlos Pinto, psicólogo clínico y de familia

Recordé los momentos junto a mi padre

Mi padre, un pastor y evangelista fue uno de mis mentores, sus últimos años vivió en otra ciudad de Ecuador. Cuando enfermó de cáncer viajé por muchas ocasiones, pero, en el momento que él falleció no pude estar presente y eso se convirtió en una gran carga para mí.

El Señor me ayudó a superarla cuando empecé a obligarme a pensar los momentos más hermosos que pasamos juntos desde mi infancia y particularmente cuando él me condujo a Jesús y le entregué mi vida a los once años de edad, aceptando el hecho que Él es mi salvador.

Jaime Peña, pastor en Ecuador, parte de Impacto Mundial

Salud mental
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