Apologética para las religiones del mundo
Alrededor del mundo existen tradicionalmente muchos grupos diferentes de creencias religiosas, siendo el cristianismo la religión con más seguidores del mundo (más de dos mil millones de personas), seguido del islam e hinduismo con más de mil millones de personas, pero ¿cuánto sabemos sobre cada una de estas religiones y sus cosmovisiones? ¿Estamos preparados para responder a nosotros mismos y a las grandes preguntas que las personas de otras religiones tienen?
Millones de personas de otras religiones están teniendo mucha más apertura que en otros momentos de la historia y también por otro lado, millones de personas en general anhelan conocer más sobre el cristianismo y cómo convive con las diferentes religiones del mundo global, eso nos debería confrontar, acelerar nuestra búsqueda de conocimiento y dialogar con compasión con las nuevas generaciones sobre las religiones del mundo.
El evangelismo a través de amistades
El evangelismo a través de amistades es genial hasta cierto punto. Si estás en el punto en el que tienes demasiado miedo de “ofender a tu amigo” al compartir de Cristo con ellos, has superado el punto en el que el evangelismo a través de amistades es una buena estrategia.
Un obrero en el Medio Oriente
Más que llegar a la mente, dirígete al corazón musulmán
Nací en una familia con 2 culturas, mi mamá era católica y mi papá, musulmán. En mi vida siempre hubo conflicto de creencias, tenía 10 años y a esa edad sabía que la religión no era la solución, conocía muy poco de Jesús.Un día, un pastor chileno me invitó a jugar fútbol, una forma de escapar de los problemas era jugando fútbol con mis amigos musulmanes donde el pastor, cada vez que jugábamos nos hablaba de Jesús. Pasó un año, pero no veía ni un cambio en mi vida.
Me aparté de ellos por 4 años cuando me invitaron a la iglesia. Creo que la peor cosa que le puede pasar a un musulmán cuando busca el Evangelio, es ver el mal ejemplo de algunos cristianos. En mi corazón decía que era mejor que ellos en el islam, porque no hacía nada de lo que ellos hacían. Finalmente, otro pastor boliviano, quien estuvo discipulando a mi hermano, se mostró amigo, y nos dedicó mucho tiempo. Un día quise debatir con él, terminé haciendo muchas preguntas, fue ahí por primera vez que una persona me confrontaba con el corazón, y no la mentalidad.
A pesar de los muchos temas interesantes que encontrábamos para debatir, lo que me impactó es que nadie nunca me había enseñado y mostrado el amor de Dios, que Dios me ama y se preocupa por mí y se muestra a través de Su pueblo.
Pasé toda la noche sin dormir, pensando, entendí la realidad del pecado y experimenté el amor de Dios al decirle que lo aceptaba. Desde ahí mi vida cambió, ese año me enamoré de Dios, ahora estoy involucrado en mi iglesia local y me estoy preparando para ser un obrero en el país de mi padre. Pasé de tener una vida totalmente sin Dios, a una que vive para Dios.
Me di cuenta que a un musulmán no se le puede alcanzar debatiendo teológicamente, pero si con el amor, experimenté el amor de Dios, sentí que el vacío que tenía, fue llenado. Más que batallar en la mente, es alcanzar el corazón. Hay gente que está esperando para experimentar el amor, y tú ¿Qué estás esperando para mostrárselo?
Javier Obaid, ex musulmán convertido en Sudamérica