Ningún lugar de América Latina es tan pobre como para no ofrendar

Sumpango es un pueblo ubicado en el occidente de Guatemala y su producción es netamente agrícola. Las personas siembran especialmente arvejas y otras legumbres. Todos pensamos que la región es pobre, como muchos otros lugares rurales. Pero los hechos demuestran todo lo contrario. Irene es de Sumpango y realizó sus estudios bíblicos en un seminario cercano. 

Ella le compartió a su pastor y a su director que Dios le estaba llamando a Asia. Se realizó el proceso. Todo estaba listo y fui invitado a predicar en el culto de envío de Irene. Caminé hacia el altar muy emocionado, pero Irene antes de subir las gradas al escenario me dice: “Obed, no tengo dinero para los boletos, son $2,500 dólares aproximadamente”. Llegué al púlpito y en mi mente dije: “¿es de noche, la gente no trae dinero sin aviso, son pobres y ahora que hago?” Prediqué un pasaje de Filipenses 4, sobre Socios en Misión y como Pablo agradecía a esa iglesia su participación en la obra del Señor. 

Luego le dije a la congregación sobre la situación de Irene y que levantaran la mano aquellos que conocían a Irene y de nuevo pregunté que quiénes de ellos querían que fuera a India la semana siguiente. Todos levantaron la mano. Así que pedí que ofrendaran generosamente para este propósito y pasaron los canastos para ofrendar. 

En mi mente me consolé que Irene no iría al campo de misión y que iba a seguir el ministerio en la iglesia, y me bajé del púlpito. Mientras cantaban unos cantos de alabanza y para despedirnos, vino corriendo el tesorero de la iglesia y con los ojos desorbitados me dice “¡si se pudo! ¡Sobrepasamos lo que usted pidió para los boletos de avión de Irene!” Me volví a quedar inerte, dos sustos en una misma noche no era saludable, pero mi mente estaba ahora desorbitada diciendo, “¿Cómo esta gente pobre, que solo vende hierbas puede recoger tanto dinero?” De allí en adelante ningún lugar de América Latina me puede decir que son tan pobres para no ofrendar. 

No es asunto de finanzas, sino de gestionar bien las bendiciones. 

Obed Cruz, Exdirector de SIMLA, movilizador y facilitador

 
Fondos misioneros