Testimonio

Un reencuentro muy especial

Este año nos tocaba nuestro tiempo de licencia en el Reino Unido para visitar a nuestras familias, iglesias enviadoras, sustentadores y amigos. Fue así que, sin esperarlo, tomamos nuestro vuelo de Lima a Londres unos días después que empezara la cuarentena en Perú. Al llegar a Inglaterra pasamos un lindo primer fin de semana con nuestros amigos.

Oro para que Dios llene el vacío que sienten

Siento nostalgia por dejarlos. No es fácil despegarse de la familia. Por ahora me voy un mes, pero sé que vendrá el momento en que partiré por largo tiempo y será más fuerte separarnos. Oro y pido al Señor que los cuide, que se encargue de ellos, de su salud, de llenar el vacío que sienten cada vez que me voy.

Ellos cuidándolos significaba que yo podía venir

¡El cuidado a la familia del misionero es realmente importante! Ellos cuidando de mis papás significaba que yo podía estar aquí. Si no hubiera habido ayuda para mis papás, no creo que hubiera podido quedarme aquí. De hecho, después de que mi papá sufrió el derrame cerebral, yo estaba convencida de que no iba a venir a Perú, pero mis papás me dijeron NO, debes ir.

¿Ahora quieres irte de nuevo?

La primera vez que salí al campo fue a la selva en mi país. Obviamente dejé a mi familia, mi madre y mis hermanos. Creo que no les afectó mucho.

Antes de salir al campo, Dios ya me estaba preparando en un seminario, en donde estuve estudiando ahí mismo (internada) y solo regresaba a casa los fines de semana para poder servir en mi Iglesia. Los tres años los pasé prácticamente fuera de casa, así que, creo que no fue tan difícil para mí y para mi familia desprendernos.

Mis papás no aceptaban

Lorena es misionera en España desde hace 12 años. Junto a su esposo, cuatro hijos y su perro, dejaron todo en su país, incluyendo a sus padres y resto de su familia.

“Con respecto a nuestra salida al campo, la reacción ha sido muy diferente en cuanto a mis padres, como a los padres de mi esposo. Mis padres no aceptaban que llevemos a nuestros hijos, les dolía mucho, sentían una gran pérdida, a tal punto, que mi padre nos dijo que él estaba dispuesto de cuidar a nuestros hijos y que nosotros vayamos a donde queramos. Fue muy duro para ellos.

La alegría y tristeza de mamá

Alexandra Mantilla fue misionera en Uruguay por varios años y durante ese tiempo su mamá vivió en carne propia lo que era tener a una hija lejos. Experimentar todos estos sentimientos la llevó a servir en el departamento de Cuidado a los familiares de los misioneros de FEDEMEC.

“Ubuntu” Yo soy lo que nosotros somos

Ubuntu es una ética clásica africana que, en esencia, declara y cree: “Yo soy quien soy debido a quienes somos todos”. O, en otras palabras, mi sentido de identidad está directamente conectado y relacionado con la comunidad (o equipo) de la cual soy parte. Yendo en contra de las modernas ideas del rudo individualismo, ubuntu desafía al individuo a otorgar valor profundo a la fuerza y la importancia de la comunidad.

Madres de Impacto Mundial

Cuando la hermana Julieta Murillo y la hermana María Lola Moreno nos hablaron de Madres de Impacto, no me imaginé lo que Dios nos enviaba a hacer: Reunirse con las mamas de nuestros candidatos y misioneros en el campo. La primera convocatoria la armamos en 2012, con cinco madres.

Oramos y les explicamos que habíamos sido llamadas para cubrir en oración y levantar un cayado por la visión que el Señor había puesto en el corazón de la hermana Julieta y todas las demás personas que se estaban reuniendo con ella para hacer realidad la organización misionera Impacto Mundial.

Una labor que nació en el corazón de Dios

Es una labor espiritual que nació en el corazón de Dios, como parte del cuidado integral que se debe dar a cada misionero.

Requiere dar seguimiento (hasta donde sea posible), del estado de salud física, espiritual y emocional de los familiares más cercanos (puede que sean padres, hermanos, abuelos, etc). El seguimiento se realiza a través de llamadas telefónicas donde se les escucha, consuela, brinda consejo y se ora por ellos.

Un proceso de preparación familiar

Escrito por Juana, obrera peruana

En 2016, cuando yo entendía mi llamado por parte del Señor en salir al campo, había una fuerte preocupación por mi mamá, a pesar de que yo había salido al campo anteriormente por 6 años, pero se suponía que ya había regresado “definitivamente” a Lima, Perú.

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