No estás solo, yo estoy contigo

Foto de Rein Krijgsman: https://www.pexels.com/es-es/foto/retrato-de-hombre-vestido-con-chaqueta-de-cuero-negra-3139612/

La familia debe de estar consiente que al tomar la decisión de servir a Dios de tiempo completo hay cosas que hay que sacrificar, hay nuevas cosas que hay que aprender, una de ellas es conocer a Dios de otra manera, conocerlo como nuestro proveedor, como nuestro sanador, como nuestro guardador, como nuestro consolador, como nuestro guía.

Antes de salir al campo todo eso no lo aprendimos bien porque nuestra confianza estaba en nuestra zona de comodidad, en nuestros contactos, en nuestro equipo de colaboradores y amigos, pero al salir y verte solo, volteas al cielo, hablas con Dios y claramente puedes ver la mano de Dios ayudándote y diciéndote, no estás solo yo estoy contigo.

Creo que entre más pequeños nuestros hijos batallan menos para adaptarse a una nueva cultura y una nueva manera de vivir.

Sobre la educación depende del lugar donde vivas, hay varias maneras de que reciban educación, puede ser en casa, en escuelas públicas o privadas o en línea, pero cualquiera que se escoja la educación que los padres pueden dar son los valores que les ayudarán a tomar las mejores decisiones en la vida dondequiera que se encuentren.

Como latinos, lo más difícil es la separación de nuestra iglesia y nuestra familia, muchas veces la soledad es un arma que viene a desanimarte y a decirte al oído que lo que estás haciendo no vale la pena, también ha habido ocasiones que quisieras dejar de depender de Dios al 100% y quisieras ponerte a trabajar secularmente para obtener finanzas y no pedirles a los hermanos de la iglesia que necesitas apoyo, eso ha sido de lo más difícil, pero gracias a Dios hemos salido adelante.

Sinuhé y Velia Navarro, sirviendo con Aventura Misionera Infantil en México

Latinos en asia

El misionero latino tiene mucho para dar en Asia, dice Diana, líder de los campos de Asia con SIM, y quien trabajó en Latinoamérica durante muchos años. “Los latinos aman a Dios, aman a la gente y aman la vida. Son altamente relacionales. Creo que los misioneros latinos traerán nuevas fuerzas a la misión mundial de Cristo. Y sobre todo en Asia”, dijo Diana.

Los latinos, sobre todo, traen pasión, idealismo y una preocupación por la justicia social y los pobres, dijo ella. Sin embargo, con una vida y cosmovisión tan distintas, un latino que viene de un transfondo cristiano, tiene que entender que éste es un enfoque muy diferente a la vida cotidiana, a la salvación, y para la eternidad.

Diana cree que es el día para que los misioneros de América Latina se levanten y ha visto que muchos latinos quieren ir a los lugares de difícil acceso. Solo advierte que se necesita entrar con mucha paciencia.

Los latinos a menudo quieren resultados rápidos. “Mientras que algunos grupos de personas en Asia son muy abiertos al evangelio, otros están cerrados. Es posible que necesitemos sembrar la semilla durante años antes de que veamos una cosecha”, dijo Diana.

Los latinos se relacionan muy libremente el uno con el otro, y con el sexo opuesto en comparación con la mayoría de las culturas asiáticas. Por ejemplo, el beso y el abrazo son signos de amistad en Latinoamérica.

Si los misioneros latinos se relacionan de esta manera, particularmente con el sexo opuesto, puede ser malinterpretado por los asiáticos y crear barreras para el ministerio.” “Los latinos son muy relacionales. En un contexto dominado por las reglas y regulaciones en lugar de las relaciones, los latinos podrían sentirse obligados y reprimidos.” Otro obstáculo grande es que posiblemente necesiten aprender de uno a dos nuevos idiomas para trabajar en Asia.