El Peligro de No Orar

Pregúntenle a un cristiano, que vive en un país cerrado al Evangelio, si cree que puede pasar un minuto de su vida sin orar. Su respuesta será un rotundo ¡No!, ¿Por qué? porque ellos día a día viven la descripción tal cual del mundo como la Biblia lo dice. Ellos ven al mundo caído desde la perspectiva bíblica, son conscientes de que libramos a diario una batalla espiritual, esto es una gran diferencia con el “cristiano” de occidente, pues muchas veces la iglesia occidental no es consciente de esto. “Una de las llaves de la oración, es el lugar secreto, lo que Dios nos dice allí”, dijo María Fernández, coordinadora de Intercesión de COMIBAM.
Nuestros hermanos que viven en Medio Oriente, en países cerrados al Evangelio, se levantan y oran dándole gracias a Dios porque han podido despertar con vida. Cuando comen oran y dan gracias a Dios por Su provisión. Son conscientes que pueden ser tomados en cualquier momento prisioneros o alguien los puede delatar e incluso matar. En el Medio Oriente, a ninguno de los creyentes se le pasaría por alto dejar de orar.
El ser consciente y vivir intencional nos permite crecer en fe. No orar es una muestra de falta de fe, desobediencia y resistirse a la dependencia en Dios, pues al no cultivar una vida de oración demostramos que confiamos en lo que tenemos y en lo que somos y esta actitud no es la de un verdadero discípulo de Cristo.