“Yo Nací para Esto”

“Cada vez que yo contaba estas historias a los chicos producía un impacto en mí y me visualizaba en esos lugares compartiendo el amor del Padre.” Jyoti empezó pedir al Padre más amor y pasión por aquellos que aún no lo conocen.
“Mi involucramiento en las misiones empezó a través del área de evangelismo de mi iglesia local, luego, al participar y separar tiempo para viajes misioneros a corto plazo por las comunidades fuera de la ciudad y el estar leyendo con frecuencia manuales misioneros fueron medios que el Padre usó para ir conociendo Su sueño “que todas las naciones lo conozcan y lo adoren”, a su vez iba entiendo mi responsabilidad en la Gran Comisión. Sinceramente yo disfrutaba mucho cada uno de esas salidas y viajes, me sentía en mi mundo, decía dentro de mí: “Yo nací para esto.”
VAMOS: ¿Cómo ha sido confirmado tu llamado a través de los años?
Jyoti: Cada vez que tenía la oportunidad de ver videos con sermones misioneros, leer libros misioneros y asistir a eventos misioneros, el Padre me confrontada y siempre terminaba diciéndole: “Sí Padre, aquí estoy, yo quiero ir, pero muéstrame cómo ir, por dónde empezar”.
Muchas veces preguntaba al Padre si lo que siento es sólo producto de mis emociones. Eso me hacía buscar más al Padre hasta conocer y discernir cuál es Su Voluntad.
Conversando con el Padre me hizo entender que el propósito de mi existencia es para cumplir el sueño de Su corazón y obedecerle.
Finalmente acepté y obedecí con mucho gozo el llamado de “ir” y decidí prepararme para servirle y equiparme con todas las herramientas necesarias para un trabajo efectivo y productivo en el campo.
VAMOS: ¿Después de cuantos años fue que llegaste al campo?
Jyoti: Después de un entrenamiento misionero transcultural que tuve en México el 2005 volví a mi iglesia local. Volví con visa en mano para ir Sur de Asia, me sentí lista para salir pero mi iglesia local no estaba lista a ir conmigo; finalmente mi visa expiró y acepté con mucho dolor que no era el tiempo del Padre.
Después de conversar con el Padre para los siguientes pasos, asumí mi responsabilidad de movilizar a la iglesia local para que pueda ir conmigo a través de su apoyo moral, en oración y en finanzas.
Fue difícil empezar hacer esto, el temor y desaliento bombardeaban mi mente. Cuando de pronto el Padre me hacía recordar que: Él me llamó y que Él abriría las puertas para mi salida y que sólo yo haga mi parte que me corresponde en este proceso pero que sea perseverante.
Correr la visión misionera y movilizar a la iglesia local en algunas ciudades de mi país me llevó ocho años. Fue como pasar ocho más de escuela de entrenamiento. En todos esos años conocí algunos hombres y mujeres con corazón misionero y con mucha experiencia, de quienes aprendí mucho y que el Padre usó para aconsejarme y direccionarme.
Agradezco mucho al Padre por cada uno de ellos. Finalmente el 2011 empecé a ver que el tiempo de mi salida se acercaba, las puertas empezaron a abrirse y lo que al principio parecía tan lejano ahora lo veía muy cerca.
Desde la confirmación de mi llamado hasta mi salida al campo pasaron 14 años. Finalmente en Agosto del 2013 con el respaldo de la iglesia local de mí país y de algunos amigos más, el Padre me trajo hasta los No Alcanzados del Sur de Asia para servirle.