Altas demandas, altos costos

Altas demandas, altos costos

Enviar misioneros competentes y capacitados es la responsabilidad de cada líder. Puede ser que los que tienen llamado misionero posean conceptos equivocados, conceptos románticos, utópicos o idealizados de lo que un misionero realmente hace en el campo misionero.

“La capacitación misionera transcultural en Latinoamérica es relativamente nueva y va de la mano con la toma de conciencia por parte del liderazgo de la iglesia de lo que es llevar las Buenas Nuevas a otras naciones”, dice Omar Gava, Director Área de Capacitación COMIBAM (capacitacion@comibam.org) Dr. Guillermo D. Taylor, misionero y autor dice que hay altas demandas de servir al Dios soberano en misión en contextos desafiantes.

“Las miles de etnias y pueblos menos alcanzados en el mundo son difíciles de alcanzar y se encuentran en contextos desafiantes que demandarán un supremo esfuerzo lingüístico y transcultural para alcanzarlos”, dice Guillermo.

No insistir en una capacitación adecuada tiene un gran costo económico como espiritual.

“El alto costo en todo sentido del envío y sostenimiento del misionero, nos invita a tomar muy en serio el tema de su capacitación a fin de garantizar su permanencia en el campo y consiguiente efectividad,” dice Omar.

¿Cuántas razones hay para tomar en serio la capacitación misionera? “7.000.000.000 millones de razones, cuando nunca antes en el mundo hubo tantas almas sin Cristo, como las hay ahora”, dice el Pastor Nelson Morales desde México.

Revista VAMOS junio 2016

La capacitación misionera

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Centro de Estudio para el Desarrollo Internacional

“Como maestra considero que Dios nos da un enorme privilegio al participar en los procesos de formación de quienes irán a lugares donde el nombre de Dios no ha sido conocido. Espero que Dios me permita seguir sirviendo como maestra, hasta que todos oigan.” Mónica Lopez, profesora y directora de CEDI

Dando un servicio de excelencia a Dios

Decidí enseñar cursos de capacitación porque necesitaba compartir y traspasar la formación académica y la experiencia que me ha dado el Señor, con las nuevas generaciones de misioneros. Entendí que tenía un don para la enseñanza con adultos, y como todo don dado por Dios, debía compartirlo con mis hermanos.

De alumnos a capacitadores

Para nosotros la capacitación ha sido vital ya que todo lo que hemos aprendido lo hemos aplicado en el campo misionero desarrollando relaciones genuinas y usando las herramientas lingüísticas para aprender mejor el idioma y llegar al corazón de la gente.