Cuenta conmigo para ir: el desafío de vivir la misión
“Cuenta conmigo para ir” puede ser una frase inspiradora, pero también una oración de entrega. A lo largo de la historia, hombres y mujeres han respondido al llamado misionero dejando su comodidad, planes y seguridad para participar en la misión de Dios entre las naciones. Sin embargo, responder al llamado no siempre comienza con un pasaje de avión o una mudanza al otro lado del mundo. Muchas veces inicia con una pregunta sencilla pero profunda: “Señor, ¿cómo quieres usar mi vida?”
La misión sigue vigente y Dios continúa llamando obreros.
El llamado misionero no empieza con un destino, sino con obediencia
Con frecuencia imaginamos que el llamado misionero comienza cuando alguien recibe una invitación para ir a otro país. Pero la Escritura nos muestra otra realidad: el llamado inicia mucho antes, en la obediencia diaria.
Dios forma obreros antes de enviarlos. Moisés pasó años en el desierto. José fue preparado en medio de la dificultad. Pablo sirvió a la iglesia antes de ser enviado. El campo misionero suele comenzar mucho antes de llegar al campo.
El llamado no es solamente ir lejos, sino estar disponibles.
Responder “cuenta conmigo” implica más que emoción. Significa disposición. Es decir:
- Estar dispuesto a aprender.
- Servir donde sea necesario.
- Crecer espiritualmente.
- Caminar con la iglesia local.
- Prepararse antes de salir.
Las misiones no necesitan solamente personas apasionadas; necesitan personas perseverantes. Decir “cuenta conmigo” puede significar cruzar fronteras, pero también discipular, movilizar, apoyar, enviar, traducir, enseñar, servir profesionalmente o usar una carrera para abrir puertas al evangelio.
La misión sigue siendo urgente
Hoy millones de personas viven sin acceso al evangelio, sin una iglesia cercana o sin creyentes que les compartan de Cristo. La tarea continúa. Dios sigue levantando obreros desde Latinoamérica para participar en Su misión global. La pregunta ya no es únicamente “¿Quién irá?”, sino también:
Jesús dijo:
“La mies es mucha, pero los obreros pocos” (Mateo 9:37).
La necesidad permanece y la iglesia aún tiene una tarea por completar.
¿Cómo responder al llamado misionero?
Si sientes interés por las misiones, considera estos pasos:
1. Ora y busca dirección de Dios
El llamado se discierne en oración y en la Palabra.
2. Conversa con tu iglesia
La misión nunca fue diseñada para caminarse solos. Involucra a tus pastores y líderes.
3. Sirve donde estás
La obediencia local suele preceder al envío global.
4. Prepárate
La preparación bíblica, transcultural y ministerial es parte del proceso.
5. Explora oportunidades
Dios también usa profesiones, talentos y experiencias para abrir puertas.
Puedes encontrar recursos de formación misionera en Movilicemos.org y materiales para la iglesia aquí
Cuenta conmigo, Señor
Tal vez Dios no te está preguntando si tienes todo resuelto. Tal vez está preguntando si estás disponible. La historia de la misión siempre ha avanzado cuando personas comunes dijeron: “Aquí estoy”, “envíame a mí” y “cuenta conmigo para ir”.
Porque la misión no terminó. Y Dios todavía llama.



