
¿Por qué celebrar 125 años?
Juntos como amigos y socios de SIM este 2018 celebraremos nuestro aniversario. Celebrar es un ritmo natural en la vida al que Dios invitó a Su pueblo a tener en el Antiguo y Nuevo Testamento.

La mayoría de las tumbas de este cementerio son pequeñas. Montículos de uno o dos metros predominan en lugar del estándar de tres metros. Cerca de 40 tumbas contienen los cuerpos de los niños pequeños. Los padres misioneros, los trajeron a un ambiente hostil donde la enfermedad y las dificultades tuvieron un tremendo costo. Como visitante del cementerio, solo especulaba las causas de sus muertes. Muchos murieron por las infames fiebres africanas.
¿Qué les sucedió a los padres que dejaron tanto de sí mismos en el cementerio? Ian y June Hay ingresaron a ese cementerio en 1952 para enterrar a su hijo pequeño. Se pararon en ese mismo lugar tres años después para enterar al otro de los gemelos. Un tercer hijo murió después de leucemia. Ian, eventualmente, se convirtió en el director internacional de SIM. Hoy los Hays testifican de la fidelidad de Dios en medio del mayor dolor de la vida: “Dios está aún llamando a algunos padres a realizar un sacrificio final”.
El cementerio en Miango nos enseña acerca de Dios y acerca de Su gracia. Testifica que Dios no es un abuelo amoroso que satisface todos nuestros deseos. Y nos muestra que la gracia de Dios, aunque es gratuita, ciertamente no es barata.
La única forma de entender el por qué de las tumbas en Miango es recordando que Dios también enterró a Su Hijo en el campo misionero.
Escrito por, Dr. Charles White, profesor de la Universidad Spring Arbor

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En 1893, Rowland Bingham, Walter Gowans y Thomas Kent, tres jóvenes valientes desembarcaron en Lagos, Nigeria, para comenzar con la Misión al Interior de Sudán (SIM en sus siglas en inglés) con la audaz visión de evangelizar a las 60 millones de personas menos alcanzadas que vivían en lo que entonces era conocido como Sudán

Margaret Searle y su esposo Will viajaron por los remansos del Amazonas durante los años 30 y en los años 40 en una casa flotante. Durante sus viajes, sembraron iglesias, distribuyeron literatura, y ayudaron a empezar escuelas. Incluso al final de su carrera de 52 años, Margaret continuó sus viajes a lo profundo de los