Los primeros años en el campo
El noviazgo no debe ser una opción si eres un misionero de corto plazo. Tu compromiso a la obra y al lugar es breve y tu entendimiento de la cultura es muy poco. Y si vas a largo plazo, ten en cuenta que la mayoría de agencias misioneras no permiten un noviazgo durante los primeros 2 años de servicio.
Sin entender bien el idioma y cultura, es fácil meterse en problemas con alguien del sexo opuesto sin querer o darse cuenta, dijo Dana Wilson, misionera con el Ministerio Proclama de Bolivia.
Quizás suena un poco entremetido que la agencia u otras personas se estén metiendo en la vida amorosa de uno, pero todos ellos, por experiencia, saben lo que es mejor para uno en el campo que sirve.
En algunos lugares, por la cultura, aunque tu intención sea solo crear amistades, ¡tus acciones amistosas puede que sean interpretadas como un compromiso al matrimonio!, dijo Dana.
El misionero vive altos y bajos durante estos meses, y es en este tiempo que algunos por no decir muchos se enamoran de otros compañeros o aún de locales, y los locales no siempre son cristianos.
Por lo regular se enamoran de aquellos que les dedican más tiempo o están más disponible para conversar o se dejan ver con más frecuencia. Algunas veces los locales lo hacen intencionalmente ya que desean casarse con un extranjero, otros quizás no. Incluso llega a pasar entre compañeros, ya que pasan mucho tiempo juntos en el ministerio, dijo Julieta Murillo, directora de SIM para Latinoamérica.
¿Por qué dejar a la familia es tan difícil?
La familia es el primer ambiente que conoce el ser humano. Mamá y papá son los primeros con los que se relaciona, luego están los hermanos, tíos, abuelos, y toda la familia extendida. Conforme crecen, muchas cosas cambian: el cuerpo, la personalidad, la escuela, incluso el lugar donde viven, pero la familia es lo permanente. Una mamá nunca deja de ser mamá, lo mismo sucede con un papá, con un hermano, etc. Y cuando, años más tarde, estos hombres y mujeres reciben el llamado para salir de casa y perseguir su verdadero propósito bajo los ojos de Dios, hay gran emoción, pero también pena.
Muchas veces podemos preguntarnos por qué dejar a la familia puede representar un reto tan difícil, no solo para los misioneros, sino para cualquiera, y la respuesta se muestra claramente en la historia del misionero: los cumpleaños, navidades y otras festividades, las muestras de amor, los momentos especiales con sus seres queridos, y más.
Lo miremos por donde lo miremos, es una situación difícil para cualquiera, y mientras más rápido lo entendamos, más pronto comprenderemos la importancia del cuidado hacia la familia que se queda y cuánto alivia esto el corazón del obrero.