Cuando la soledad pesa, la comunidad sostiene

Si vas al campo misionero como soltero, hay posibilidades de que conozcas a la persona idónea, pero mientras llega el momento indicado no tienes por qué caminar solo.

El error que a veces cometen los misioneros solteros es de caminar solos, ya que no quieren interferir o ser carga a las familias misioneras o los misioneros casados, pero mientras más solo nos quedamos más corremos el riesgo de caer en pecado o de sentir un vacío, en especial que como latinos estamos acostumbrados a relacionarnos, dijo Carla, quien sirve en Asia.

El servir con una agencia misionera te permite ser parte de una familia en el campo, ya sea local o en comunidad con otros misioneros.

En mi experiencia propia y lo que he visto en otros misioneros solteros, los que logran adaptarse bien y servir a largo plazo son los que se acercan y buscan una amistad cercana a una familia, ya sea una familia misionera o una familia local, dijo Dana Wilson, misionera con Ministerio Proclama en Bolivia.

Al comienzo mi iglesia no consideró enviarme a través de una agencia, sino por la misma iglesia local, pero después de investigar y orar fue una decisión de la cual no me arrepiento. Mi agencia me dio a la familia que me apoyó y hasta el dia de hoy me apoya incluso cuando conocí a quien hoy es mi esposo, dijo Carla.

Dana también nos contó de sus 20 años de experiencia como misionera soltera, varias familias me adoptaron y me cuidaron como si fuera su hija. Tener una familia adoptiva llenará el vacío que se siente en los momentos de enfermedad, tristeza, y también en los feriados importantes que son los tiempos más difíciles por estar lejos de la familia, no tener un esposo o familia propia, y te dará el ánimo para seguir adelante, dijo Dana.

Eligiendo a la persona de acuerdo a la voluntad de Dios

Pensar solo en cómo quiero que sea la persona que va a ser mi pareja, es pensar de forma egoísta. En vez de buscar la apariencia, las virtudes o cualidades externas, mejor es invertir tiempo en prepararse para aquella persona que será tu pareja. Recuerda que la moneda del noviazgo tiene 2 caras:

  1. Que espero yo de ella, pero también,
  2. Que espera ella de mí.

Si estás seguro de tu llamado y que Dios no quiere que vayas solo, antes de empezar un noviazgo, pídele a Dios que te muestre si esa persona es para ti o no y hazte estás preguntas:

  1. ¿Esta persona ama a Dios sobre todas las cosas?
  2. ¿El carácter de Cristo se refleja en su vida?
  3. ¿Ora y busca la guía de Dios?
  4. ¿Cumple con Su palabra?, ¿es fiel y confía en Dios?
  5. ¿Te conoce verdaderamente?, ¿tienen tiempo para crecer juntos en Dios?
  6. ¿Es trabajador, honesto, generoso y hospitalario?
  7. ¿Te escucha, te apoya y te respeta?
  8. ¿Tiene también llamado misionero?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *