De una familia ordinaria a una familia misionera

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“¿Te bañaste?”, “¿usaste jabón?”, le preguntó Carmen a un niño huérfano mientras asentía la cabeza para decir que sí.

Carmen Samaniego junto a su esposo Santiago tomaron dos semanas de permiso del trabajo para ser voluntarios con los refugiados sirios en Grecia, pero no sabían lo que les esperaba.

Me di cuenta de que el niño sí se había bañado, pero había salido después de haberse dado un duchazo nada minucioso. Así que tuve que enseñarle a usar el jabón”, dijo Carmen.

Pasar dos semanas mano a mano con estos niños y familias les permitió crear un vínculo especial y escuchar el llamado que Dios les estaba haciendo.

A medida que pasaron los meses, siempre quisimos regresar, pero por múltiples razones, nunca tuvimos la oportunidad de hacerlo”, agregó ella.

Las cosas de la vida, el trabajo y un nuevo bebé que crecía dentro de ella eran sus excusas. Sin embargo, su deseo de dar a conocer el corazón de Dios a los quebrantados, olvidados, maltratados y vulnerables, creció.

Así que un día junto a mi esposo, decidimos volver, dejarlo todo, adoptar al pequeño Khalil que había marcado tanto mi vida, y empezar nuestra aventura entre los refugiados sirios”, agregó Carmen.

Aunque el proceso de pasar de una familia ordinaria a una misionera, fue radical para Carmen y Santiago, ahora caminan junto a su iglesia mientras sirven en Grecia para movilizar a más miembros de su congregración para trabajar con refugiados.

Círculos de influencia de las familias misionales

Las familias pueden hacer misiones influenciando en sus círculos de vida, ya sea en el campo o desde donde estén:

Influyendo en tu propio hogar:

  • Tener a Dios como centro del hogar.
  • Respetar y amar al esposo(a). Establecer los roles y compartir las responsabilidades.
  • Educar, cuidar, discipular y ser ejemplo en palabra y acción a los hijos.
  • Orar y crecer en la Palabra de Dios juntos.
  • Ser sal y luz para el resto de tus parientes.

Influyendo en la comunidad:

  • Ser de ejemplo y reflejo de Cristo para otras familias, amigos y la comunidad.
  • Compartir de Cristo a tus vecinos, amigos, compañeros de trabajo y escuela.
  • Ayudar, animar, visitar, orar por y con otras personas cercanas a ustedes.
  • Servir en algún ministerio de la iglesia local.
  • Movilizar a otras familias, a orar y ofrendar por otras familias misioneras.

Influyendo en las naciones:

  • Ir al campo misionero de manera transcultural como familia.
  • Evangelizar y discipular en el campo de manera intencional y práctica.
  • Orar por las necesidades de su campo y el mundo entero.
  • Compartir lo que Dios está haciendo a través de ustedes con tu iglesia local y animarlos a visitarlos y/o participar de alguna manera.
  • Ayudar a otras familias misioneras en el campo, sobre todo las no cristianas.

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