Ya quiero volver a casa
Cuando las etapas de transiciones son predecibles, uno puede sentirse más en control de su vida. Es importante darle el nombre a cada una de las cinco etapas mientras las estés viviendo:
- Arraigo: Estás adaptado a tu cultura antes de la transición. Perteneces al lugar donde te encuentras, entiendes y participas dentro de su sociedad. Tienes rutinas, responsabilidades académicas o laborales y tienes un grupo de amigos.
- Desarraigo: Empiezan las despedidas. Sabes que viene una transición, sueltas cordones emocionales, te distancias de la gente, dejas responsabilidades, tienes cierres. Es una etapa triste donde uno empieza a rechazar y a ser rechazado. Tienes tu mente en el nuevo lugar sin haber viajado. No vives en el presente, sino anticipando el futuro.
- Transición: Esta etapa abarca desde cuando sales físicamente hasta procesar lo que estás viviendo. La caracteriza una palabra: CAOS. Hay pérdidas y duelos profundos, falta de estructura, ambigüedad, exageración de problemas. Para ayudarte en esta etapa, mantén horarios y costumbres. Uno sueña que pronto todo se “normalizará” de nuevo, pero esto toma tiempo más de lo que uno espera.
- Asentamiento: Tienes que ser buen observador y de a pocos aprender tu nueva forma de vida. Esta etapa es de vulnerabilidad e incertidumbre y es necesario obtener ayuda de alguien que conoce de la cultura más que tú. La familia intenta volver a engancharse en una vida “normal”, pero esto lleva al menos 1 año. Toma otros 6 meses más para que cada miembro de la familia encuentre su lugar (tenga su amigo local, etc.). No esperes sentirte totalmente ‘en casa’ hasta por lo menos 18 meses a 2 años.
- Re-arraigo: Uno se siente arraigado de nuevo, como en la primera etapa, pero dentro de la cultura nueva.
Adaptación por Laura Shelton, del libro de David Pollack: Hijos de la Tercera Cultura: La experiencia de crecer entre mundos
Todo el mundo se va
He vivido una vida muy privilegiada, pero he experimentado mucha tristeza, dijo un HTC de 25 años.
Por un lado, nunca he perdido a un familiar cercano ni amigo por la muerte, pero sí he tenido que decir adiós a más gente de la que puedo recordar. Invertir tiempo y esfuerzo en amistades solo para perderlas más tarde,una y otra vez, nos apaga. En varias formas, he perdido la perspectiva de que las cosas que perduran.
Hace poco, me mudé para ir a la universidad y una amiga muy cercana se enojó conmigo por alejarme de ella; una acción preventiva para minimizar el dolor que yo sabía que vendría. Honestamente, sigo creyendo que eventualmente vamos a perder el contacto, porque todo el mundo sigue su propio rumbo. Todos se van, es lo que he experimentado, dijo un HTC de 18 años.
Nunca me gustó decir adiós a amigos o familiares como HTC. Siempre fue una lucha e incluso actualmente todavía es un poco difícil para mí. Siempre deja un gran agujero en mi corazón, pero es un sacrificio por el cual los HTC pasan, dijo una HTC de 19 años.
Tanya Crossman, autora del libro Incomprendido:El Impacto de Crecer en el Extranjero en el Siglo XXI,encontró que la frase más común en los HTC que entrevistó fue: todo el mundo se va.
Muchos HTC viven un estado constante de condición temporal. Los extranjeros adultos pueden estar muy de acuerdo con esto también; sin embargo, en el caso del HTC, es un fundamento emocional.
Un sentir transitorio, ya sea por el lugar o por las relaciones interpersonales, o por ambos; es una ley de vida que aprende en su niñez que afecta su entendimiento del mundo entero. Es parte de la realidad que aprendieron durante sus años formativos, y luego como adultos continúa impactando las expectativas que tienen de la vida.