
Misión en el campo militar
Un trabajo como el militar presenta retos poco usuales y oportunidades laborales en un ambiente de alta demanda y estrés, pero hay oportunidades de evangelizar

Los profesionales que contestaron una encuesta con 130 latinos nos cuentan cómo es evangelizar en el trabajo.
“Es aprovechar los tiempos de conversación en el almuerzo cuando los compañeros te cuentan sus problemas, ser un verdadero amigo que apoya en todo lo posible. Ser honesto en todo el trabajo que hacemos, respetando los horarios, no maquillando nada, generando confianza”, comentó Katherine de Perú.
“Lo hago cada vez que tengo la oportunidad. He compartido Nuevos Testamentos con clientes, y he orado por algunas personas en el ambiente de trabajo”, comentó Daniel de Ecuador.
“Es muy diferente, no es directo ni en un solo evento, sino estratégicamente relacional a través del tiempo, mostrando a Jesús en nuestra persona más que en un mensaje evangelístico”,
24 % Animando, hablando de la Palabra o mi fe
comentó Julio de México.
“A veces pienso que mis compañeros son los cerdos o perrillos que rechazan el evangelio. Porque de la nada hacen «chistes» sobre el Dios de la Biblia o la iglesia. ¿Es así en todo sitio secular?” Alex de Ecuador comentó.
“He dado testimonio de Dios y he compartido de mi experiencia con Dios. He sembrado, pero no he cosechado. Que sean tierra fértil y otro coseche”, dijo Alex.
“No soy buena evangelizando porque me da algo de pánico escénico, pero siempre procuro que mi comportamiento hable más que mis palabras”, comentó Keyla de Colombia.
“Me gustaría aprender formas de presentar el Evangelio que no sean tan directas, pues causa rechazo muchas veces. Lo intenté y es frustrante, siento que no soy útil para evangelizar en el trabajo”, comentó Marcelo de Bolivia.

Un trabajo como el militar presenta retos poco usuales y oportunidades laborales en un ambiente de alta demanda y estrés, pero hay oportunidades de evangelizar

Jesús dijo “venid y ved” a los primeros discípulos. Él invita a la gente a Su mundo, y ellos lo siguieron.

Empezar una horita feliz, evangelizar de casa en casa, hacer evangelismo al aire libre y luego plantar una iglesia. Así fue la estrategia que aprendió.