
¿Qué hace que termine bien?
Regularmente se piensa que se está terminando bien una etapa ministerial cuando se reciben premios honoríficos o se termina agradando a todo el mundo.

No se enseña tanto sobre ello en los seminarios, tampoco se habla mucho de ello en las escuelas de misiones. Y aunque se aprenden las lecciones en papel, es difícil ponerlas en práctica en el momento adecuado.
Es un tema que nos afecta a todos y afecta al ministerio que Dios nos ha llamado a realizar. La forma como entramos y cómo salimos de un ministerio es importante.
La sucesión, o la transferencia de liderazgo, quizás sea una de las cosas más difíciles de hacer en la obra.
Anne Graham Lotz, hija del evangelista Billy Graham, dijo: “No es cómo empiezas tu vida lo que cuenta, sino cómo la terminas”, y podemos aplicarlo al ministerio. Importa más cómo terminamos un ministerio que cómo lo empezamos.
Algunas de las solicitudes de entrevistas que hicimos para esta edición fueron respondidas con frases como “No sé mucho sobre el tema”, pero gracias a Dios tenemos varios testimonios de personas que sí han vivido situaciones relacionadas al tema.
Según un estudio de 3500 líderes cristianos, solo un tercio terminó de forma correcta. Aun en la Biblia, fueron muchos más los líderes que terminaron mal que aquellos que terminaron bien.
¿Por qué es tan difícil? Las razones podrían ser: No planificar bien, no comunicar bien, el orgullo, entre otras.
Nuestro mayor deseo es que esta edición sirva para educarnos acerca de este tema tan crucial y al mismo tiempo que recibamos inspiración para que cuando llegue el tiempo de finalizar nuestra obra de corto mediano o largo plazo, entreguemos la batuta de la manera correcta.
Nuestro servicio es para Dios y para Su gloria. Que nuestra salida también le dé gloria y que al final podamos escuchar “Bien hecho mi buen siervo fiel” (Mateo 25:23).
Oficina de Latinoamérica Directora: Julieta Murillo
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Regularmente se piensa que se está terminando bien una etapa ministerial cuando se reciben premios honoríficos o se termina agradando a todo el mundo.

La vida es una transición continua. El liderazgo como parte de la vida es transición.

En los primeros años bajo mi liderazgo, crecimos alrededor de un 70 % en personal y campos nuevos, extendiéndonos de costa a costa por primera vez en la histori