Aprendí a esperar en acción

Aprendí a esperar en acción

Nací en un hogar católico, en una pequeña ciudad de la selva peruana. Uno de mis hermanos mayores fue el primero en llegar a los pies del Señor.

Más adelante fue la pasión misionera de mi hermano que me contagió a mí.

Mi madre partió a la presencia del Señor cuando tuve 17 años. Me dolió mucho su pérdida, entré en depresión, llegué al punto de querer suicidarme. De esa oscuridad el Señor Jesús me sacó y me trajo a Su luz a los 18 años en un retiro espiritual de jóvenes en la ciudad de Iquitos. Luego me bauticé.

Poco a poco empecé a aprender a servir en mi iglesia local en diferentes ministerios. Las actividades evangelísticas y viajes misioneros de la iglesia local siempre los aprovechaba, me apasionaba participar de ellos.

Esta carga de llevar el Evangelio a otros grupos No Alcanzados del mundo nació y empezó a crecer con más fuerza dentro de mí.

En 1998 en un tiempo de oración el Señor me confirmó Su llamado para servirle en la obra misionera y decidí ir tras los planes y sueños del Señor. Empecé a orar para mi preparación en misiones.

Parecía nunca llegar. Me desanimé muchas veces. Finalmente, la respuesta del Señor llegó el 2004, fui a México para una escuela de entrenamiento en misiones transculturales. En ese tiempo el Señor me confirmó que el Sur del Asia era el lugar al que Él me llevaría.

El 2005 regresé a Perú con Visa en mano y con toda la fuerza misionera y ganas de levantar mis equipos de apoyo y así salir al campo misionero, pero el proyecto misionero para el Sur de Asia no tuvo buena acogida. Oré mucho al Señor, Él me levantó, fortaleció y me direccionó. Sabía que valía la pena esperar el tiempo del Señor, fue una “espera en acción”.

El Señor me dio como lema este verso de Habacuc 2:2-3 “Escribe la visión, y haz que resalte claramente en las tablillas, para que pueda leerse de corrido. Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia

su cumplimiento, y no dejará de cumplirse.

Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá”. De

esta manera seguí preparándome más y continué estudiando inglés. Era consciente

que esta herramienta ayuda mucho y es de gran importancia para

trabajar en un equipo multicultural.

En el 2011 conocí acerca de SIM y vine a formar parte de ella en ese año. Agradezco hasta la fecha por seguir siendo parte de ellos. Ese mismo año apliqué para una visa de estudiante para poder ir al Sur de Asia, mi visa fue negada. Sabía que tenía que intentar y seguir esperando una vez más. De esta manera seguí compartiendo la visión, levantando más equipos de apoyo y preparándome más.

Por fin, el Señor abrió la puerta en el 2012 y fui al Sur de Asia en un viaje exploratorio por 2 meses junto con dos guerreras peruanas. Al año siguiente, el Señor me hizo regresar al sur de Asia a largo plazo y sigo aquí por la gracia del Señor con un equipo multicultural, trabajando en medio de comunidades musulmanas e hindúes para la gloria del Dueño de la mies.

Durante muchos años de preparación y espera para salir al campo misionero, Dios me ayudó a permanecer firme y a perseverar en Su llamado, cada vez fui dando más pasos de fe y equipándome con las herramientas necesarias para servir con excelencia en el campo transcultural.

Todo este tiempo el Señor me ha ayudado a transmitir y compartir la visión misionera, y a animar a algunas iglesias, a mi familia y amigos a unir fuerzas para trabajar juntos en el cumplimiento de la Gran Comisión. La tarea de levantar equipos de apoyo en oración y en finanzas es un desafío y a su vez un privilegio. Agradezco mucho a las iglesias, a mi familia y amigos quienes hasta la fecha vienen sujetando la cuerda con sus oraciones y ofrendas; y esto hace posible que yo siga en el campo y la obra del Señor avance.

Revista VAMOS septiembre 2023

No Alcanzados

Artículo 26 de 40 en esta edición

Ver la edición

Sigue leyendo esta edición

Ver los 40 artículos →
Pero yo no siento el llamado

Pero yo no siento el llamado

En una secuencia de tres “llamados”, quisiera presentar una “clara comprensión” y una respuesta precisa a la excusa, “Pero yo no siento el llamado”.

El Evangelio en toda lengua: 5fish

El Evangelio en toda lengua: 5fish

Las grabaciones de audio disponibles en 5fish contienen algunas de las palabras más importantes que jamás escucharas.

¡Envíanos misioneros!

¡Envíanos misioneros!

La invitación está abierta para cualquier hijo de Dios que desee servir compartiendo de la Palabra en el Círculo del Silencio y hacer equipo con todos los misio