No olvidemos nuestros adolescentes

No olvidemos nuestros adolescentes

Hay que discipular a los adolescentes a desarrollar sus dones y descubrir su rol en el Reino de Dios. Es más, invertir en ellos, es invertir en las próximas generaciones moldeando al mundo a la imagen de Cristo.

“Movilizar a los adolescentes es tener el privilegio de influenciar sus vidas por toda la eternidad”, dijo Cynthia Sundman, movilizadora de SIM en Perú.

Servir a los adolescentes es caminar al lado de ellos guiándolos a formar una cosmovisión enfocada en Dios y sus principios. Es ayudarles a entrar en el mundo de los adultos y guiarlos a ser las personas para lo cual Dios los creó.

“Me gusta el hecho de que puedo provocar un cambio en su vida espiritual, animándolos a creer a través de la Palabra de Dios”, dijo Maria Lola Moreno, de Impacto Mundial en Ecuador.

Vale la pena invertir en ellos, dándoles el privilegio de ser parte del Gran Plan de Dios.

“He comprobado que los adolescentes y los jóvenes deben asumir el rol de acompañar a los menores. Somos parte de una cadena de discipulado; todos debemos enseñarles a otros como ser parte de las misiones”, dijo Valeria Lozano, de Argentina.

Los niños tienen la pasión de contar a otros, y Dios les ha dado una esfera de influencia en sus aulas, familia y barrio. Hay que mostrarles cómo usar su influencia y ser parte de la misión. ¡Hay que movilizarlos!

Revista VAMOS marzo 2024

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