Metas basadas en la Palabra

Metas basadas en la Palabra

Las conferencias misioneras pueden surgir desde iglesias locales, agencias misioneras o iniciativas de alcance global en seminarios bíblicos o ministerios enfocados en la misión.

Podemos definir una conferencia misionera como un evento de énfasis que se realiza en una fecha determinada y cuyo objetivo es movilizar a otros hacia el desarrollo misional individual y como cuerpo de Cristo.

Es importante determinar las metas de la conferencia basadas en la Palabra de Dios; este es un evento diseñado para impactar y desafiar a la congregación hacia una acción global, como un eje para participación de toda la congregación.

Siendo este un evento planificado, se convierte en una oportunidad para cada miembro, de responder a aquello donde Dios lo llama a hacer.

Una iglesia que intencionalmente genera oportunidades para que sus miembros se involucren a la Misión de Dios, hace que cada persona de la comunidad de fe tenga un concepto centrado en La Palabra acerca de la Gran Comisión.

Al pensar en vivencias prácticas, hay un sin fin de oportunidades que surgen con la planificación y ejecución de la conferencia misionera. Por ejemplo: participar en proyectos de desarrollo social cercanos a la iglesia local, unirse a proyectos de corto plazo en las cercanías o cruzando las fronteras, estar en contacto con obreros transculturales, involucrarse en el cuidado de misioneros, dar generosamente a las misiones, capacitarse para ir y servir en el campo transcultural, involucrar familias, enseñar a distintas generaciones acerca de la misión de Dios y cómo esta nos une como un solo organismo vivo que crece y busca llevar Su gloria hasta lo último de la tierra.

Por último, mencionamos cosas que no deben faltar en una conferencia misionera, y son:

Debemos de asegurarnos que cada invitado que participará es alguien cuya perspectiva es bíblica y global. Hacer discípulos sin las naciones, no tiene sentido.

Algo que no debe faltar son las oportunidades para que todos participen. Quizás el motor de la conferencia misionera sea el pastor principal, los líderes de misiones o una comisión o comité, pero no debemos limitar a la congregación a pensar que este es un evento para aquellos que tienen un “llamado”, pues, sería equivocado y contrario a la Escritura pensar que la labor misionera es de unos pocos en particular, más bien debe ser un acto de obediencia en gratitud y reconocimiento por Aquel que se entregó a sí mismo por amor a la humanidad. Si tenemos un mandato, no necesitamos un llamado.

La conferencia misionera puede ser la ocasión en que cada miembro de la congregación conozca, escuche, saboree o huela algo tan particular de otro país, entorno o etnia determinada. Seamos creativos al pensar en las maneras en que presentamos al mundo a otros.

Oración, oración, oración.

Si bien es cierto que la conferencia misionera representa un evento en sí, no podemos dejar pasar por alto que en el anhelo de llevar las buenas nuevas de salvación a otros, habrá oposición de parte del enemigo cuyo propósito será estorbar todo aquello que busque expandir el Reino de Dios en las naciones.

Revista VAMOS junio 2024

Conferencias misioneras

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