
Cultivar la compasión
¿Cómo podemos desarrollar la cualidad bíblica de la compasión en nuestras propias vidas? Aquí hay algunos consejos:

Cuando Jesús estuvo en la tierra, Su ministerio lo dedicó a alcanzar a aquellas personas a quienes la sociedad había olvidado y marginado. A veces la ley (o la ley impuesta por los líderes religiosos) era demasiado dura y no tenía compasión.
“El Señor vino y se involucró
directamente con aquellos que
eran invisibles a la sociedad.
No buscó a los
ricos, famosos o a quienes tenían
poder. Tuvo relaciones con
las personas en poder, pero la mayoría de ellas fueron conflictivas”, dijo Gio Pineda, director de SIM Latinoamérica.
Jesús pasó gran parte de su ministerio sanando a los enfermos, tenía amor real por ellos y quería ayudarlos no solo en lo físico, sino en lo espiritual.
“El pobre estaba allí en el centro del ministerio de Cristo, el lisiado, el sordo, continuó Gio.
Jesús también se ocupó de aquellos rechazados como los publicanos, las prostitutas, los endemoniados, las mujeres. Jesús no solo esperó que vinieran a él, sino que muchas veces fue a buscarlos.
“Las mujeres que eran rechazadas por la comunidad estaban en el centro del ministerio de Jesús y lo mismo queremos hacer nosotros, en todo trabajo en el que estemos, hay que buscarlos a veces para poder encontrarlos. Ir y hacer discípulos a todas las naciones. Hay naciones que son ignoradas por mucha gente, pero nosotros podemos llegar a ellas en el nombre de Jesús”, dijo Gio.
Luigi Zelote, colaborador del equipo VAMOS

¿Cómo podemos desarrollar la cualidad bíblica de la compasión en nuestras propias vidas? Aquí hay algunos consejos:

Sus ojos no ven, su corazón no se mueve, sus acciones no cambian. Es porque no han sido movilizados.

Hay en nuestro mundo personas, que por una u otra razón, son ignoradas.