Llevando la reconciliación a las ciudades

Llevando la reconciliación a las ciudades

Para cambiar la pobreza, no solo necesitamos de la ayuda social, recursos y la prédica de la Biblia, sino también mostrarle al mundo que somos agentes de reconciliación, dijo Zacarías Powell, coordinador regional de Sirvientes en Cooperación.

“El rico y el pobre pueden ser amigos iguales, pues no hay superior, ni hay inferior, que la inteligencia del rico y la inteligencia del pobre son diferentes, y que cuando uno hace el esfuerzo de entenderse, el rico cambia y el pobre también, y eso requiere salir de su incomodidad tanto para el rico como para el pobre”, dijo Zacarías.

Ese amor sería la evidencia que estamos en el Reino.

“Tenemos que humillarnos y aprender a ver la inteligencia, aprender a dar vida, aprender a ver dones donde no estamos acostumbrados a ver, y si pudiéramos hacer eso, cambiarían nuestras ciudades, cambiarían nuestras iglesias”, dijo Zacarías.

Uno de sus profesores favoritos, que es de la India, decía que muchas veces los ricos juegan a ser Dios en la vida de los pobres, viendo cómo arreglarlos.

“Lo que necesitan nuestros amigos, nuestros hermanos y hermanas pobres, antes de una solución, es una oreja que escuche. Ese es el intercambio humano que la iglesia, solo la iglesia, puede mostrar al mundo. Ninguna otra religión tiene ese énfasis en que puede haber unidad en la diversidad”, dijo Zacarías.

Si hay una frontera olvidada en el mundo, es esa.

“Hay una mayoría de la población en las grandes ciudades que está olvidada porque trabajan, pero son de bajos recursos. Son personas que con un poquito de ayuda podrían bendecir sus barrios, sus vidas y sus familias; con muy poco trabajo y con mucho del Espíritu de Dios. La gente que vive en la pobreza urbana es el de personas más grande no alcanzada del mundo. Solamente pensando en los musulmanes, hay 630 millones en pobreza urbana en las grandes ciudades del mundo".

Revista VAMOS septiembre 2024

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