
Ser flexible e invertir
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Mientras los misioneros cumplen su parte la expansión del evangelio, la iglesia tiene una responsabilidad crucial: cuidar de aquellos que están realizando esta labor.
El acto de enviar es solo el inicio de un acompañamiento continuo. La iglesia local tiene un papel fundamental en el apoyo espiritual, emocional, financiero y físico del misionero y su familia.
La oración es la herramienta más poderosa que tiene la iglesia para fortalecer a los misioneros. Un ejemplo poderoso de esto es la experiencia de Hudson Taylor, misionero en China y fundador de la Misión al Interior de China (CIM). En su biografía, menciona cómo las oraciones constantes de su madre, y otros hermanos en la fe, lo sostuvieron durante momentos de gran dificultad, especialmente durante tiempos de enfermedad y persecución.
Otro caso ejemplar es el de Jim Elliot, misionero entre los indígenas Huaorani en Ecuador. Su diario personal refleja cómo, a pesar de las dificultades y eventual martirio, las oraciones de su esposa, Elizabeth, y sus amigos lo fortalecían en el campo.
Los misioneros enfrentan desafíos emocionales y mentales que pueden afectar su efectividad en el campo. Amy Carmichael, quien sirvió en la India como misionera durante 55 años, abriendo orfanatos y predicando el Evangelio, escribió extensamente sobre las luchas de soledad y agotamiento emocional que experimentó.
Sin embargo, sus cartas a amigos y compañeros misioneros, quienes le respondían con palabras de aliento y apoyo emocional, la ayudaron a persistir durante los muchos años de servicio misionero.
El apoyo financiero constante y fiel es vital para que los misioneros puedan cumplir con su tarea sin preocuparse de sus necesidades básicas. La historia de William Carey, conocido como el "padre de las misiones modernas", es un ejemplo claro. Carey, quien sirvió en la India, recibió el respaldo financiero de un grupo pequeño de iglesias bautistas en Inglaterra. Aunque el apoyo no siempre fue abundante, fue suficiente para sostener a Carey, su familia y el equipo que trabajaba con él.
El bienestar físico de los misioneros es a menudo un área descuidada.
Un ejemplo positivo es el de Helen Roseveare, misionera médica en el Congo. Durante la guerra civil en el Congo en los años 60, Helen fue capturada y sufrió abusos terribles. Sin embargo, gracias al apoyo de su iglesia en Inglaterra y a varios médicos misioneros que colaboraban en la región, pudo recuperarse físicamente y retomar su ministerio. La iglesia no solo oró por ella, sino que también envió recursos y personal médico para garantizar su bienestar. George Verwer, fundador de Operación Movilización (OM), enfatizó la importancia del descanso para los misioneros, ya que sus experiencias intensas en el campo los hacen propensos al agotamiento.
El llamado es claro: no dejemos que nuestros misioneros luchen solos. Cuidemos de ellos como Cristo cuida de su iglesia. Al hacerlo, no solo cumplimos con nuestro deber como cuerpo de Cristo, sino que también fortalecemos la misión global de expandir el reino de Dios a todas las naciones.
Revista VAMOS diciembre 2024
Artículo 21 de 34 en esta edición

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He dedicado mucho tiempo de mi carrera misionera al apoyo de nuevos obreros, buscando el que duren y sean eficientes y que puedan tener fruto que perdura.

Aparte de preparación teológica, hay que hacer una evaluación sincera de cómo va a madurar su carácter, dijo Rodiz Chambi, director de PROCLAMA Santa Cruz en Bo