
Toda iglesia es un centro de formación de obreros
La iglesia hace un gran aporte a las misiones cuando es intencional en equipar a los santos (creyentes) para la obra del ministerio (servir con sus dones) para

La persecusión se da con las personas locales que deciden cambiar sus creencias por cualquier otra. Como extranjeros, legalmente nadie puede perseguirnos, a menos que estemos haciendo proselitismo o entregando material cristiano.
Es así, que puedo compartir un testimonio: Un día, Amina, su hermana mayor de mi querida amiga Sali, encontró el Inyil (Nuevo Testamento) en árabe y otros materiales que Sali había obtenido, y eso provocó un problema muy grande en la casa. Su padre, que vivía a novecientos kilómetros, había llegado de viaje como hacía cada Fiesta del Cordero. Sali fue acusada por su hermana de tener amigos cristianos con quien pasaba mucho tiempo. Su padre se enojó muchísimo con ella y le dijo que lo devolviera todo a las personas que se lo habían dado. Sali se asustó tanto que llegó temblando a mi casa, casi sin poder respirar.
A partir de ese día ella cambió mucho. «Lo siento, no tengo libertad para leer y estudiar la vida de Jesús como quisiera», dijo con la voz quebrada y el semblante decaído.
Entre sollozos, contó algo que me impactó: «Desde que saben que vengo a tu casa, todos mis parientes y vecinos me insisten en que te deje. Todo el día me repiten que esa extranjera
va a cambiar mi religión, que lo único que quiere es que me haga cristiana, y me atormentan para que deje de venir. Todos estos meses han sido terribles para mí. Pero yo en tu casa solo he encontrado amor, ¡y quiero seguir viniendo! Todo esto es mortificante para mí porque no soy digna de tener tu amistad porque no puedo dejar el islam». Yo no podía responder. Quería decirle muchas cosas, pero no me salían las palabras. Llorando mientras la abrazaba, lo único que podía expresarle, vez tras vez, era: «Yo te quiero mucho, sigas o no a Jesús. Eres mi amiga y eso no cambia mi amor por ti. Eres libre, tú decides a quien sigues, esto no cambia mi cariño ni mi amistad hacia ti». No todos los testimonios son como los de Sali, varios han tenido que salir del país para poder vivir su fe en libertad, dejando todo lo que tienen. Enfrentar todo esto es difícil, pero tener claro el llamado de Dios para mí es muy clave, sabiendo que tengo que estar donde él me ha colocado, dejando de lado el temor y a la confusión, además de nunca dejar de trabajar en equipo, esto siempre será fundamental y gratificante en este camino. Con Dios, ¡todo es posible!
Maricel, obrera de PMI en oeste de África
Revista VAMOS diciembre 2024
Artículo 16 de 34 en esta edición

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En uno de mis viajes, tuve un accidente. Algo que traía seguridad en ese momento, fue recordarme que Dios estaba conmigo.

Las iglesias enviadoras tienen un papel clave en la preparación espiritual, emocional y práctica de los misioneros.